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Un niño de 9 años se salvó de la muerte, pero es posible que quede con dificultades para caminar porque de forma accidental fue impactado en sus dos piernas con un disparo de escopeta, arma que manipulaba en su hogar, por la zona del Plan Tres Mil.

Para el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), Jhonny Aguilera, se trata de un accidente que pudo ser prevenido. El niño por curiosidad encontró una escopeta en su casa, la colocó sobre sus piernas y salió el disparo. Justo le afectó las dos rodillas y fue trasladado de urgencia a un centro médico.

El arma resultó ser de su abuelo, de 85 años, que la tenía guardada y había olvidado descargar los cartuchos. Informes médicos señalan que el menor puede quedar afectado en la movilidad de sus piernas, por el efecto de los proyectiles. El abuelo fue citado a declarar, aunque por su edad tiene un tratamiento especial.

Aguilera, a tiempo de lamentar el suceso, manifestó que según datos estadísticos no solo de Bolivia sino a escala mundial, la mayoría de este tipo de accidentes, que incluso han causado muertes, es responsabilidad de los adultos responsables de los hogares.

La autoridad recordó que las armas deben ser debidamente registradas, para saber quién es el poseedor y el responsable directo.

El jefe policial recordó que ningún arma debe guardarse cargada o dejar los proyectiles al alcance de algún menor.

Dos hermanos presos

Casualmente ayer la Felcc detuvo a los hermanos Israel y Ever S. N. en poder de tres revólveres, cuando circulaban en un motorizado por la ciudad.

Las armas de fuego no estaban registradas y se sabe que los hermanos tenían la intención de venderlas, ya que les llegaron desde Cochabamba. Su padre, preso en ese departamento, les envió los revólveres para que consigan algo de dinero y puedan cubrir sus gastos de alimentación.