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Al pequeño Nehemías ayer le sacaron los tubos por los que recibía oxígeno y los cables que estaban conectados a su cuerpo desde el anterior sábado, cuando se salvó de morir. Esa misma noche, su hermana de un año y tres meses, no corrió la misma suerte, pues su madre sí logró acabar con su vida ahogándola en una bañera.

La dramática situación del niño de cuatro años conmovió a los agentes policiales que investigaron el caso en el municipio de El Torno, a 32 kilómetros de la capital cruceña. Ellos fueron, después de la abuela y de los médicos que atendieron la emergencia, los primeros en verlo luchar por su vida al lado del cuerpo inerte de su hermana, a quien tuvieron que trasladar esa misma noche a la morgue judicial de la Pampa de la Isla (en Santa Cruz).

El teniente Freddy Mendoza dice que la primera imagen que tiene del pequeño Nehemías es en el hospital de El Torno, con la ropa y el cabello húmedo. Su abuela acababa de llevarlo allí, junto a su hermana para que los médicos los reanimaran. Los había encontrado bajo la cama, junto a la bañera en la que su madre los sumergió, para luego ocultarlos y huir.

Mientras Mendoza, que es director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de El Torno, y su equipo seguían indagando el caso, se iban encariñando más con el pequeño guerrero.

Su abuela duerme en los pasillos del hospital y se ha convertido en la guardiana del niño, que una vez salga del hospital vivirá con ella. Para ayudarlos pueden contactarla al 67785191.

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