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El niño de seis años que sufrió graves quemaduras en el glúteo en manos de su madre y de su padrastro, está viviendo con su papá biológico por determinación del juez hasta que una nueva audiencia defina su destino.

La decisión fue asumida ayer por el juez de Portachuelo, Pedro Félix Ribera Cruz, pero solo hasta el 31 de este mes cuando se emita un fallo definitivo.

Según la denuncia del padre, el niño sufrió quemaduras con un ladrillo caliente en un glúteo cuando estaba viviendo con su mamá y su padrastro en la ciudad capital.

Según la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, hace tres años que la mamá vivía en Portachuelo con su esposo y papá del niño. Sin embargo, ella se salió de la casa, se vino a vivir a Santa Cruz con otra pareja y planteó una demanda para la tenencia del niño. La justicia se la concedió y el pequeño se vino a vivir con ella y su padrastro.

El padre pasaba pensiones, pero no vio durante 10 meses a su hijo por  restricciones de la madre. Al final, el niño salió con su papá y abuelos paternos, hasta que se descubrió las marcas imborrables en su cuerpo. Entonces denunció a la madre por maltrato, pero ella luego lo demandó por rapto.

La Defensoría de la Niñez, recibió el testimonio del niño diciendo que era sometido a quemaduras con un ladrillo caliente como castigo porque se orinaba. Reveló que era sometido a malos tratos por su mamá y su padrastro en estado de ebriedad.

Los familiares paternos del niño denunciaron que la denuncia penal por el atentado contra la integridad física al menor no prospera en la Fiscalía. Sin embargo insiste en llevar adelante la demanda de la agresora por rapto contra su padre. 

El pequeño será sometido a otra entrevista y el 31 de este mes el juez definirá si vuelve con su padre o es enviado nuevamente con su mamá y su padrastro, denunciados por ultraje físico.

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