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Kathy Mileta se dedica a las bienes raíces y también hace pan a pedido, el mismo que amasa por las noches, cuando retorna a su casa después de la jornada laboral. Ya perdió la cuenta de los envíos que ha hecho de pan a la Chiquitania para los voluntarios bomberos forestales, en cada uno manda entre 150 hasta 200 panes. Es experta haciéndolos artesanales, de masa madre.

“Quería irme a cocinar, que es algo que sé hacer muy bien, porque apagar fuego no sé y no quiero estorbar. Mi idea era irme con una olla gigante de majadito y alimentar a la gente que me encuentre en el camino apagando las llamas. No pude ir y me agarró la frustración por esos días. Entonces pensé, otra cosa que sé hacer es pan. No tengo para comprar lo que se necesita como equipo de bomberos, pero tengo manos y  se me ocurrió pedir a las personas en el Facebook, en el muro de Alguien Sabe?, que me entreguen los insumos y yo los convertiría en pan”.

Así fue como mucha gente le ha llevado de kilo en kilo, incluso quintales y eso ha ido amasando y entregando. “Yo no puedo hornear e ir a entregarlos porque no tengo con quién dejar a mi hijo, por eso publiqué en las redes y varios me han contactado diciendo que están yendo a la Chiquitania a ayudar y han venido a llevarse de a tres bolsas negras llenas de pan”, cuenta.

“El otro día vino un niño con su alcancía a ofrecer el ahorro de su recreo, me dijo que quería que sirviera para salvar a los pollitos de morir quemados, me hizo llorar, no se la recibí, le dije que su corazón era más grande que su alcancía y que eso iba a ser suficiente para apagar el fuego. Eso es bueno, porque todavía hay gente con el  corazón grande y eso es muy bueno”. Los que quieran apoyar a Kathy en su cruzada para alimentar a los titanes contra el fuego, pueden contactarla en su ‘Face’. Ella se encargará de amasar la esperanza y quizás un poco más.