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Desde el fin de semana el nombre de Joaquín Monasterio sonaba fuerte para ocupar la cartera de salud de la Gobernación de Santa Cruz. Finalmente, este martes se oficializó que el ex director del Servicio Departamental de Salud (2011-2018) dirigirá la Secretaría de Salud, en medio de la pandemia de coronavirus que se llevó la vida de la anterior autoridad en este cargo, Óscar Urenda.

Monasterio tiene 75 años. Nació en Santa Cruz de la Sierra. Estudió en el colegio La Salle. La Universidad de La Plata (Argentina) fue su casa de estudios en Medicina, además, se especializó en cirugía en la Universidad de Belo Horizonte (Brasil) y realizó una maestría en Salud Pública en la Universidad NUR.

Su  carrera en la gestión pública es amplia. Fue prefecto del departamento, concejal municipal, presidente del Concejo y ministro de Salud, entre 1993 y 1995, durante la gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada.

-Ud. estuvo a la cabeza del Sedes por casi ocho años y luego presentó su renuncia irrevocable al cargo ¿Qué lo impulsó a tomar esta decisión?

Sí, el 31 de diciembre (de 2018) presenté mi renuncia, porque era necesario tomar un poco de descanso después de tanto tiempo.

He hecho un trabajo bastante interesante en el control de las epidemias y tratando de sentar la rectoría de salud, a pesar de que el Gobierno era totalmente contrario a nosotros. No nos dieron ítems, nos tuvieron prácticamente en el abandono total y eso era lo que hacía difícil la gestión, pero al final pudimos salir adelante; también con el doctor Urenda, en el caso de los hospitales se hizo una muy buena labor, pero había que dar un paso al costado en su momento.

Quedé asesorando, haciendo un trabajo específico que me encomendó la Secretaría para el seguimiento a la elaboración del plan departamental de salud, ese ha sido mi trabajo hasta ahora que ya prácticamente ha terminado, pero no hemos podido hacerlo aprobar con una ley en la Asamblea Legislativa Departamental por causa de la pandemia. Eso ya está hecho.

-Se lo ha llamado a dirigir la Secretaría de Salud en una situación difícil, ¿cuáles son sus ánimos?

Son los mejores ánimos que me impulsan siempre a seguir trabajando por la salud pública, pero no dejo de tener precaución por la situación que se vive, por los riesgos que existen en la tarea que uno desarrolla.

Estamos tomando todas las precauciones que sean posibles para cumplir con una labor sin tener que vernos afectados por lo que está sucediendo, porque realmente, las personas que trabajan, sobre todo las que están en primera línea, son las que sufren las consecuencias de este virus.

Voy a tratar de hacer lo mejor para darles la mayor protección que se pueda a ese personal, buscando que nos apoyen todos los niveles de Gobierno en la dotación de equipos de bioseguridad para todos.

-¿Cuáles son las tareas más urgentes en las que se va a poner a trabajar?

Como mi ámbito está prácticamente definido en el manejo de los hospitales de tercer nivel, mi primera tarea será informarme cuál es su situación.

Por ejemplo, sé que tenemos algunas deudas que cobrar al nivel central como las de la Ley 475 que se les debe a los hospitales del anterior gobierno y también del SUS, que se atendió a la gente y no se recibió el pago correspondiente. Esas cosas son fundamentales para nosotros para tener la capacidad de respuesta de los hospitales.

El segundo tema es sobre los recursos humanos. En mi gestión en el Sedes se hizo un estudio de los recursos humanos en el departamento y tenemos un déficit de 10 mil ítems, es decir, los hospitales de las provincias no trabajan a cabalidad, porque no tienen el personal necesario y eso hace que se saturen los hospitales de tercer nivel de la capital, porque en las provincias no tienen capacidad resolutiva por falta de recursos humanos.

Si existe la voluntad política de destinar el 10% para la salud, yo creo que habría una base sólida para que la primera medida que se tome sea la de dar justicia a la distribución de los recursos humanos en salud y dar a Santa Cruz lo que necesitamos, por lo menos de manera progresiva. Esa va a ser una de nuestras tareas principales.

-¿Cuánto ha mejorado el sistema de salud cruceño desde que lo dejó hasta ahora que estamos en pandemia?

Lo que veo que ha mejorado es la respuesta cada vez más adecuada y acertada ante las diferentes amenazas que tenemos en la salud.

El año pasado tuvimos 21 días de paro en Bolivia provocado por la situación política y eso hizo que evidentemente se hubieran acumulado algunas condiciones que generaron, por ejemplo, la epidemia del dengue, que no se tuvo las posibilidades de actuar como correspondía que era eliminar los criaderos de mosquitos que se acumularon, vinieron las lluvias, estuvimos en una situación complicada que luego se exacerbó con la llegada del coronavirus.

Como estamos con este desafío tan grande, tenemos que hacer todos los esfuerzos por ir mejorando nuestra capacidad de respuesta, por eso necesitamos el apoyo de los recursos financieros y humanos para aplicarlos al sistema de salud que está en crisis, es incapaz de dar respuestas oportunas porque no nos han dejado las condiciones que nosotros queríamos para seguir trabajando.


El esfuerzo que ha hecho la Gobernación de invertir el 30% del presupuesto para dotar de equipamiento a los hospitales y dar una mejor respuesta a la demanda de salud, es muy importante y notoria, porque no hay ninguna otra que lo haya hecho.

Creo que ahora nos queda insistir en esto para que todo lo que se ha hecho no quede en nada, hay que darle más oxígeno al sistema de salud y eso es lo que estoy planteando y creo que (los recursos)  tienen que salir de la propuesta del 10%.

Además, en este momento de necesidades específicas es que tenemos que buscar donaciones externas para dotarnos de pruebas rápidas de diagnósticos, de equipos de bioseguridad y, si es posible, también de medicamentos para cumplir con los protocolos que tenemos definidos y han sido parte de una estrategia muy buena.

-Si bien el sistema de salud cruceño tiene sus falencias, ha demostrado, por ejemplo, con la cifra de recuperados, que sus acciones están muy por encima de los otros departamentos

A pesar de estas deficiencias que tenemos, hemos tenido una buena respuesta. Nosotros como sistema hemos respondido bien y eso es evidente, porque en las estadísticas diarias tenemos más recuperados que contagiados, es decir, que los recuperados vienen de la atención que se les ha dado, a pesar de las deficiencias y necesidades que todavía tenemos.

Eso es importante y es un motivo de satisfacción para nosotros que estamos trabajando en el área de la salud.

-Se ha anunciado que tienen planificado incluir los resultados de las pruebas rápidas en las estadísticas diarias. ¿Es importante esto?

Efectivamente,. La prueba del PCR es un método que requiere mayor capacidad tecnológica laboratorial y también demora un tiempo. Por eso las pruebas rápidas son necesarias y no solo porque uno piense que es así, sino por la experiencia que se tiene en otros países.

Hay países que han logrado llegar a la meseta de su curva de contagio más rápido por haber hecho pruebas rápidas que son el instrumento técnico que tenemos para hacer un buen seguimiento.

Las pruebas rápidas son fundamentales para mí. En este momento, para todo el personal de salud y todo el que trabaja en primera línea, llámese policías, militares y también para las personas que están siendo detectadas en los rastrillajes. Si se establece que hay sospechosos se tienen que hacer pruebas rápidas.

Esa es la mejor manera de poder acelerar el proceso de disminuir la incidencia y de llegar a la meseta y descender la curva. Eso se puede hacer, pero necesitamos contar con las pruebas rápidas.

También necesitamos las pruebas rápidas en los hospitales, en las emergencias, para toda persona que llega a hacerse atender por cualquier patología. Si sale negativo se lo atiende inmediatamente y si es positivo se lo deriva al 'centro Covid'.

Esas son las medidas que hay que tomar de aquí para adelante, para lo cual necesitamos la dotación de estos elementos fundamentales.

-Han estado trabajando con el sector empresarial cruceño, ¿en algún momento se habló con ellos para solicitar la donación de pruebas rápidas, tomando en cuenta que se evitarían procesos burocráticos para su importación?

No puedo decir, porque no he estado presente en este proceso de la lucha contra el Covid-19, pero eso es un tema importante que hay que verlo, por eso hablaba de la gestión de donaciones que puedan llegar sin trámites burocráticos. Vamos a ver eso también, tenemos algunas opciones para ellos.

-¿Cómo está Santa Cruz? ¿Está ascendiendo en la curva, está en una meseta sostenida o está en descenso?

Santa Cruz está llegando a la meseta, creo yo, no quiero ser adivino en esto. Como no tenemos todas las pruebas y los datos que recibimos son de laboratorios, seguramente que hay muchos casos que no están en la información, eso no nos permite saber exactamente la cifra que tendría que darnos la pauta sobre si estamos o no en la meseta, pero estamos viendo también que la demanda en los hospitales ha bajado un poco, lo mismo que en las clínicas privadas. Vemos también que los números de infectados no se están manteniendo en niveles altos, entonces, es posible que estemos llegando a la meseta.

Creo que estamos en esa posición, así como también ha estado Beni, que estuvo bien castigado, pero ha empezado a bajar también. Lo contrario a lo que pasa en La Paz, Cochabamba y Oruro, donde los casos se han disparado, precisamente ahora por los conflictos que existen y que hacen que las posibilidades de contagio sean mayores.

-Pero Santa Cruz ya va para su tercera semana con cifras importantes de muertes, entre 20 y 30 por día, ¿no lo asusta?

En Santa Cruz hay enfermedades que nos muestran que son no transmisibles como la hipertensión, la diabetes y que justamente son patologías que condicionan el empeoramiento de la infección por el virus, porque bajan las defensas de las personas.

Eso hace que la población esté más propensa a tener mayores complicaciones con una enfermedad como esta, que cuando afecta a personas de la tercera edad aumenta el índice de mortalidad.

Hay que tomar en cuenta que el perfil epidemiológico de Santa Cruz tiene esa característica.

-Figuras importantes del área de salud con las que usted trabajó durante muchos años como fueron los doctores Urenda y Tórrez cayeron ante el virus que les arrebató la vida. ¿Cómo se siente usted con esto?

Para mí ha sido un golpe muy fuerte lo que ha sucedido, lo fue perder al doctor Urenda con el que he trabajado siempre, además de que fuimos amigos desde la infancia y teníamos una relación muy estrecha, pues más que colegas profesionales, éramos amigos. 

Por otro lado, el doctor Tórrez fue una personalidad tan importante en el mundo de la salud pública a quien también yo he conocido hace mucho tiempo y realmente era la persona que nos traía la palabra sabia ante los problemas, porque era un estudioso. Perder al doctor Tórrez ha sido un golpe muy duro para Santa Cruz.

Tengo que mencionar al doctor Miguel García (responsable del programa Dengue), al doctor Gandarilla, un veterinario que ha trabajado tanto en las escuelas de Santa Cruz, ambos capacitando en el control del dengue y de la rabia, toda esa gente se nos ha ido y realmente duele mucho.

Yo sé el riesgo que estoy corriendo y  voy a tratar de que mi nombre no figure en esa lista, pero esta es la obligación de uno (ser médico y autoridad). Uno no mira lo que tiene por delante cuando escoge la profesión de médico. Espero y confío en la protección de Dios y también en que podamos aplicar las medidas que correspondan para evitar que suceda algo así.

Solamente (quiero) decirle a la población que todo esto que está pasando tiene gran parte de la solución en el comportamiento de la gente. Lo importante es que se entienda que el virus se propaga si uno deja que se propague, si uno toma todas las medidas y evita relajarse en el cuidado, se puede tener un panorama mejor de lo que tenemos ahora, eso le quiero decir a Santa Cruz. Lo que pasa depende de lo que haga cada uno de nosotros.