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Interminables filas, bocinazos y conductores intentando avanzar en medio de vehículos mal parqueados y sin más guía que algunos letreros que indicaban los desvíos, eso era lo que se observaba ayer a primeras horas de la mañana, en la zona de la ‘Gabriel René Moreno’ y de los hospitales, debido al cierre de la av. Cañoto, entre las calles México y 21 de Mayo, por las obras para los Buses de Tránsito Rápido (BRT).

Pese al anuncio de las autoridades municipales de desplegar a la Guardia Municipal para ayudar en el control del tráfico donde se ejecutan los trabajos para el BRT, a primeras horas de ayer no había ningún gendarme guiando por los desvíos.

La circulación se convirtió en un dolor de cabeza para los conductores por los embotellamientos sin precedentes que se formaron en toda la zona.

En el lado sur, la municipalidad había previsto desviar el tráfico de la av. Cañoto por la av. Centenario, pero por desconocimiento, los conductores seguían avanzando hasta que se encontraban con la vía cerrada y en su intento por desviar por la Rafael Peña o por la México, terminaban generando embotellamientos.

El caos se agravaba porque en ambas vías había vehículos mal parqueados.

Al notar la presencia de los medios de prensa, algunos conductores desde sus vehículos exigían la presencia de efectivos de la Guardia Municipal y de la Policía para que ayuden en el control del tráfico.

“Es lamentable, cierran la avenida y no hay muchos letreros que adviertan sobre los trabajos y los desvíos. Tampoco están los gendarmes”, indicó Gustavo Suárez, que detuvo su vehículo para expresar su reclamo.

En el otro extremo de los trabajos, es decir, en la calle 21 de Mayo, también había largas filas de vehículos.

Cerca de las 10:30 y después de que la presidenta del Concejo, Angélica Sosa, indicara a este medio que transmitiría al Ejecutivo el pedido de los conductores sobre la presencia de los gendarmes en las obras, una cuadrilla de guardias municipales se hizo presente en la zona e intentó poner orden, pero las colas continuaron.

Los trabajos en este tramo, que corresponde al séptimo en ejecución, se iniciaron el miércoles y se prolongarán por 20 o 25 días hábiles.

El secretario municipal de Movilidad Urbana, Rolando Ribera, pidió a los conductores su colaboración, siguiendo los desvíos habilitados.

El transporte, movilizado

Por otro lado, los transportistas protestaron ayer en las afueras de las oficinas de Parques y Jardines en contra del anuncio de restricción del ingreso de micros al centro de la ciudad y para exigir la anulación de los reglamentos de la Ley de Movilidad Urbana.

A la protesta, protagonizada por micreros, se unieron conductores de trufis del primer anillo, que también serán reubicados a otras zonas de la ciudad. El vocero del transporte público urbano, Mario Guerrero, anunció para los próximos días nuevas medidas de presión, entre ellas, bloqueos en puntos estratégicos de la urbe.

Al respecto, la presidenta del Concejo manifestó que el transporte público necesita un cambio, que está presta a dialogar con los dirigentes del sector, pero que “la ley no se modifica”. “La ley es por el bien común de más de dos millones de vecinos que piden un cambio y como está ahora el transporte es pésimo”, expresó Sosa.

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