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Con temperaturas que superan los 30 grados centígrados, Wendy Suárez piensa dos veces antes de encender el aire acondicionado o de recurrir a bebidas refrescantes. Sabe que si lo hace casi de forma inmediata sentirá una carraspera de garanta, seguida por una tos molestosa.

La joven vive con este padecimiento desde hace dos meses, es decir, desde que venció la segunda infección por covid-19. Faltaban dos días para Año Nuevo, cuando Wendy empezó a sentir dolor de garganta, congestión nasal y algo de fiebre. A diferencia de la primera vez cuando estuvo dos semanas en cama, en esta ocasión los síntomas pasaron como un resfrío fuerte.

Sin embargo, desde entonces lucha con episodios relacionados con la irritación de garganta que ocurren cada vez que toma una bebida fría, que se expone al ventilador o que está en ambientes con aire acondicionado.
Casi siempre la molestia pasa sin medicación, pero en una ocasión el dolor de garganta se complicó hasta tener silbidos en el pecho, lo que la obligó a buscar asistencia sanitaria. Fue su médico quien le recomendó tener ciertos cuidados para no desarrollar una bronquitis alérgica y le hizo saber que la carraspera de garganta es una de las secuelas que ha dejado el Covid-19 en pacientes que se contagiaron con la Ómicron.

El mismo problema tiene Jessenia, que se infectó la primera semana de enero cuando los contagios en Santa Cruz estaban en su pico máximo, pero la mayoría de los afectados tenía cuadros leves, por la protección con la vacuna y porque esta variante generalmente no causa cuadros graves. 

Ella venía padeciendo dolores de garganta, pero ahora estos son más frecuentes y están asociados con la exposición a corrientes de aire frío o el consumo de bebidas refrigeradas. “No puedo tomar nada directo de la heladera porque la que sufre es mi garganta”, dice. Para calmar sus dolencias, casi siempre lleva en su cartera pastillas para el dolor de garganta y en casa no le faltan los jarabes antitusivos. 

El médico Francisco Saenz, de la Unidad de Covid del hospital de Valencia, alerta que con la Ómicron se están detectando casos de bronquitis después de pasar la enfermedad y los síntomas pueden durar semanas. “Tos, ronquidos en el pecho, expectoración y dificultad para respirar son algunos de los síntomas poscovid que presentan algunas personas”, dice el especialista. 

El médico José María Molero, de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, advierte que también se están registrando casos de amigdalitis como padecimientos poscovid, pero asegura que esto “no significa que los pacientes corran riesgo de emporar o que puedan contagiar. La mayoría de ellos tienen una evolución de entre cuatro y ocho semanas y, a partir de ahí, las dolencias desaparecen”.

El médico Michael Domínguez pide evitar situaciones que provoquen irritación de garanta para no desarrollar alergias respiratorias ni bronquitis, que pueden ser las complicaciones de estas molestias, las cuales desaparecen por sí solas, pero se pueden usar medicinas para aliviarlas, como antitusivos y descongestionantes de las vías respiratorias.

En el caso de la tos persistente, aclara que la provocada por el Covid-19 suele ser seca, en comparación con la tos de pecho que produce flema o moco, y que puede indicar una infección bacteriana. La tos persistente tiende a aparecer unos días después de la enfermedad, pero en algunos casos puede prolongarse varias semanas. 

Tinnitus
En el caso de la Ómicron, la predominante en el mundo, y, sobre todo, la subvariante BA.2, una reciente investigación del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIIT) ha destapado un nuevo efecto hasta ahora desconocido: tinnitus.

La mayoría de las personas sufre tinnitus o acúfenos, de forma leve.
La Asociación Madrileña de Afectados por Tinnitus define a esta dolencia como “la escucha de un ruido en uno o en ambos oídos, que suele interferir con la audición normal”.

Según la investigación de la otorrinolaringóloga Konstantina Stankovic, “el virus SARS-CoV-2 podría infectar células del oído interno lo que podría provocar pérdida de audición y tinnitus”.
Para quienes lo sufren de manera constante puede condicionar su calidad de vida porque afecta a la capacidad de concentración y a la conciliación
del sueño.

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