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Después de 54 días de hospitalización partió del centro Ana Medina, que alberga a pacientes de coronavirus con síntomas leves, rumbo a la localidad de Buen Retiro, ansiosa por saber de sus ocho hijos y 12 nietos, a punto de convertirse en bisabuela por primera vez. Para la ciencia en Bolivia, ella es el caso importado primario, para los medios es el caso cero de coronavirus en Santa Cruz, y para su familia es una mujer fuerte, creyente de Dios y digna de admiración.

Dos médicos la acompañaron, que son los que la atendieron desde un inicio, cuando el 10 de marzo se hizo oficial que el Covid-19 había llegado a Bolivia. "Siempre estuvieron conmigo, les agradezco de corazón", dijo la mujer, serena y llena de paz como siempre, pues nunca, ni en las horas más difíciles perdió la compostura y la fe.

Asegura que ya perdonó a quienes por ignorancia le negaron el acceso a la atención médica porque "solo Dios juzga". Pide a los bolivianos que se cuiden y que si alguien que conocen cae enfermo con coronavirus, no se desesperen, que lo cuiden y lo atiendan. 

Los doctores Carlos Hurtado y Dorian Jiménez la llevaron hasta Buen Retiro, en el municipio de San Carlos. Hurtado, parte del equipo vital del Sedes que toma contacto con los casos positivos, ya lleva en su cuenta personal 113 pacientes vistos hasta ayer. No es inmune, solo sigue los protocolos de bioseguridad, dice él, visiblemente tocado por la historia de esta mujer, que estuvo 15 años fuera del país y que en sus palabras "ella no generó ningún caso secundario en Santa Cruz, nadie que estuvo en contacto con ella se contagió. Es un ejemplo de admiración y de fortaleza". 

"La comunidad la acusó de muchas cosas, desvirtuamos todo eso", remarcó Hurtado y se despidió de M., una historia de vida que ha dejado huella en su corazón, así como el resto del centenar de pacientes positivos que ha atendido desde la primera línea. 

-¿Cómo se siente hoy que por fin dejó atrás la pesadilla del coronavirus?

Es una alegría y emoción grandes el poder recibir abrazos de mi familia. Los doctores en persona me están llevando a mi casa a abrazar a mis hijos en Buen Retiro, eso no tiene precio. 

-Al principio la pasó mal, ¿cómo hizo para sobreponerse?, ¿recibió asistencia sicológica?

He logrado superarme con la bendición de Dios, no tuve ningún síntoma. Gracias a mi familia y a los médicos que me han seguido, ¡estoy sana! Hubo momentos en que recibí apoyo sicológico, pero soy fuerte, siempre he salido sola, encomendándome siempre a Dios.

- Usted ya vivía en Italia hace 15 años, hace dos que no venía a Bolivia, ¿piensa volver a Italia?

No lo sé todavía, eso lo pensaré más adelante. Como vine de vacaciones, con todo esto que ha sucedido, no lo sé.

-¿Qué ha sido vivir en carne propia lo que está causando este virus en el mundo?

Es algo que jamás pensamos vivir, pero le repito, mi consuelo era que estaba tomada de la mano de Dios.

-¿Qué planes ha hecho ahora que podrá estar en casa con los suyos...?

Mi gran deseo es llegar a casa, abrazar a mis hijos y a mis nietos, ese es mi mayor plan. Lo demás no lo he pensado.

-¿Qué le dice a los bolivianos para enfrentar esta pandemia?

Tengan coraje, encomendándose a Dios uno sale de todo. Cuidemos de nuestros hijos, de nuestros abuelitos, tenemos que cuidarnos para no contagiar esta enfermedad y no tengamos miedo. Si alguno contrae esta enfermedad, por favor, ténganlos con cuidado, con calma que todo pasa. Tengan fe en Dios.

-¿Y qué les dice a los que por ignorancia bloquearon su atención médica?

Que Dios los perdone, lo que hicieron fue por ignorancia, yo ya los perdoné, solo Dios juzga. Si los encuentro en la calle y si puedo brindarles un vaso de agua o un plato de comida, se los brindaré.