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No solo la paciente de 60 años, que se confirmó que tiene coronavirus, atraviesa un drama diario en busca de ingresar a un centro de salud en la capital cruceña, también sus familiares están padeciendo un viacrucis por la incomprensión ciudadana.

Mientras ella por segundo día peregrinó a un centro de salud para que siga en aislamiento, su familia, además de la preocupación por su estado de salud, está por varios días en cuarentena y los alimentos se les acaban.

La historia detrás de la mujer

“Estoy con los últimos alimentos. No puedo ni salir”, reveló ayer uno de los hijos de la paciente desde su casa donde está aislado desde el pasado martes.

En su patio, en Buen Retiro, cuenta que sus preocupaciones son múltiples pues, además de hacer seguimiento a la salud de su madre, está agobiado porque no genera ingresos para su esposa y sus tres hijos menores desde hace un par de días.

Ayer, como una forma de aliviar una de sus penas, la alcaldesa de Buen Retiro, Carmen Rosa Suárez, le llevó un paquete de víveres, pues deben continuar un rígido aislamiento por al menos unos diez días más, periodo que dura la incubación de la enfermedad. Asegura que hasta la fecha nadie más de su familia tiene síntomas.

“No hay tos, no hay estornudos. Así no puede haber contagio”, insiste. El hombre, con un barbijo que le cubre la mitad de su rostro, cuenta su historia mientras en el fondo, en un pequeño patio, sus niños tratan de adaptarse a su nueva rutina impuesta. Para ellos, las labores escolares se suspendieron antes que para el resto de la población del país.

El hijo de la paciente es a la vez padre de familia y debe garantizar sustento para cinco personas. “Día que trabajo día que comemos. Ahora no puedo y tengo tres hijos”, señala.

Para él, también es nueva esta enfermedad y le cuesta entender todo lo que está viviendo su familia.

Su drama incluso se extiende a las redes sociales. En los últimos días circularon decenas de mensajes, incluso stickers con la supuesta imagen de su madre en el que se burlan de ella. “Todo en las redes sociales nos tienen mal. Además, la gente nos discrimina si salimos”, explica uno de los ocho hijos de la paciente.

Similar situación, atraviesan sus dos hermanos. Ambos están en cuarentena en sus propias viviendas. Aunque el hijo que se animó a hablar remarca que ninguno tiene síntomas, por lo que incluso pidió un nuevo análisis para su madre.

Segundo día de viacrucis

La paciente con coronavirus salió de un establecimiento de la Gobernación e ingreso ayer con barbijo a pie hasta un centro de salud municipal. Fue alrededor de las 11:00 y estaba acompañada del personal de la Gobernación cruceña, mientras que el personal del centro mantenía una reunión con otras autoridades departamentales.

Después de ingresar de incógnito, la paciente fue instalada en un piso. En toda la planta solo estaba ella. El personal de salud y los vecinos, tras enterarse del caso, cerraron las puertas con candado y remarcaron que no permitirían la salida del personal que trajo a la paciente, caso contrario también se retirarían con la mujer.

El centro fue cerrado a otros pacientes y el pánico se instaló entre los vecinos y el personal.

Minutos antes, en medio del alboroto, los pocos pacientes del centro salieron corriendo y tapándose la boca. “¿Cómo no avisan? ¿No es correcto que ingrese así?”, insistió una de las madres que impulsaba las protestas.

En menos de media hora llegó al menos una decena de efectivos policiales para garantizar que no se vulneren los derechos de la paciente y que las protestas se realicen sin causar daños a la infraestructura.

En el Sedes se descartó el traslado. El director de la institución, Marcelo Ríos, remarcó que no debería existir preocupación entre el personal del centro pues la paciente tiene personal propio y no tiene contacto con más personas.

Hasta el cierre de esta edición persistía la protesta y la paciente seguía en el centro en aislamiento.

“No tiene ni suero”

El hijo de la paciente aseguró que su madre está estable, no presenta síntomas del virus por lo que incluso no recibe ni suero.

“Ella charla, habla. Todos los días mensajeamos. Los resultados salieron positivos, pero no tiene ningún síntoma”, remarcó.

Igual no dejó de expresar su asombro por la reacción de la población que rechaza su presencia en los centros de salud.

“¿Por qué los médicos y las enfermeras le cierran la puerta a un paciente? Así ¿dónde vamos a acudir si alguien está enfermo?”, lamentó.

Reconoce que en las charlas con su madre repite con frecuencia “vamos a salir de esta”, como una forma de apoyo mutuo por el momento que atraviesan.

“El pueblo de Santa Cruz era tan solidario”, recuerda citando el lema del cruceño, pero a la vez dando a entender que por la situación que viven evidencia que este principio se fue perdiendo, siente que su madre y ellos están siendo discriminados.

bLa Fiscalía anunció la apertura de dos procesos penales contra las personas que el miércoles impidieron la internación hospitalaria de la paciente con coronavirus procedente de San Carlos.

La fiscal departamental, Mirna Arancibia, manifestó que su despacho abrió de oficio dos causas por esta acción: una contra personal de salud y médicos que cerraron sus respectivos hospitales a la mujer portadora del virus, y otro proceso contra personas civiles que de la misma manera impidieron el ingreso de la paciente.

“La investigación se hará dentro de los delitos contra la vida porque todas las personas tenemos derecho de ser atendidos en los hospitales cuando padecemos alguna enfermedad. Este delito tiene una pena de uno a 10 años de cárcel”, dijo la fiscal Arancibia.

Wilfredo Anzoátegui, presidente del Colegio Médico de Santa Cruz, trató de justificar la actitud de varios de sus colegas recalcando que estaban exigiendo que las autoridades doten de equipos necesarios a estos centros para brindar atención a estos pacientes.

Anzoátegui aseguró que ningún centro hospitalario de Santa Cruz está equipado para hacer frente a la pandemia, pero cree que esto se conseguirá progresivamente.

Cárcel por agio

Tras un procedimiento abreviado, se dictó ayer dos años de cárcel para uno de los comerciantes que fueron detenidos en La Paz acusados de cometer agio por vender con sobreprecio insumos de bioseguridad para prevenir el coronavirus.

Otro comerciante aguarda audiencia cautelar, mientras que la Policía amplió a escala nacional los operativos contra la especulación de insumos de bioseguridad, sostuvo el comandante general de la institución, Rodolfo Montero.

Desde tempranas horas de ayer se llevaron adelante operativos en mercados, farmacias y otro tipo de comercios en Santa Cruz y La Paz, para evitar que productos de higiene y de seguridad sanitaria sean comercializados con precios elevados, fomentando la especulación y el agio.

Agentes de la Felcc se movilizaron en diferentes puntos de las ciudades verificando la venta de barbijos, alcohol en gel, guantes de látex y otros artículos que la población comenzó a demandar.

Durante los recorridos realizados por los agentes, se encontraron negocios donde se estaba especulando con los precios, por lo que se hicieron decomisos de cajas de alcohol en gel y de barbijos principalmente, después de que, en las farmacias, desde la tarde del miércoles, estos artículos desaparecieran.

En La Paz la acción terminó con la detención de seis personas durante el control a comerciantes, vivanderas y farmacéuticos, de los cuales, dos solicitaron procedimiento abreviado por los delitos de agio y especulación.

En el caso cruceño, tres vendedores de barbijos, que comercializaban estos elementos en Bs 30 la unidad, cuando su valor real no debe superar Bs 1, fueron arrestados con algunas cajas de estos artículos y derivados a la Fiscalía para analizar si procedía la apertura de un proceso penal.

Tercer caso entre el drama y el miedo: ¿qué vamos a hacer?, vamos a salir en la tele y van a incendiar mi casa”

El miércoles, las autoridades de salud confirmaron el tercer caso de coronavirus en el país, el segundo en Santa Cruz. Se trata de un joven de 27 años. Su madre, en una entrevista en Gigavisión, contó que atraviesa un calvario. Denunció que hasta la fecha ninguna autoridad fue a su casa para revisar a su hijo o para guiarlos en cómo actuar.

El joven llegó de Europa el anterior viernes en buen estado de salud; tres días después, le comunicó a su madre que sentía fiebre. Con la sabiduría propia de una progenitora le pide que se cambie e inmediatamente se dirigen al Centro Nacional de Enfermedades Tropicales (Cenetrop). Luego de interminables horas de espera, le realizaron la prueba. La madre renegó porque recién el miércoles la llamaron para decirle “señora no se acerque (a su hijo) o téngalo aislado”, recuerda entre lágrimas.

“¿Qué vamos a hacer? Vamos a salir en la tele y van a venir a incendiar mi casa”, fue la frase más dura que intercambió con su familia en medio de la angustia y el miedo cuando le confirmaron el caso.

La madre dijo que antes del diagnóstico, el joven recorrió varios lugares públicos y estuvo con personas cercanas porque desconocía su enfermedad. “Está aislado, muerto de miedo y rogando que no nos pase nada a mí y a su papá”, señaló.

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