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Hoy se cumple una semana que el coronavirus se llevó la pequeña y frágil vida de un niño de tres años y medio de Montero. Padecía de leucemia como enfermedad de base. El dolor de su partida se percibe en la voz de Gabriel V., su padre, que hasta hoy no encuentra el consuelo por la ausencia de su hijo.

El pequeño fue diagnosticado con cáncer cuando tenía un año y medio. El Hospital Oncológico fue su refugio  para luchar contra esta temible enfermedad que, a pesar de su corta edad, no lo pudo vencer. 

Hace un año, aproximadamente, el niño fue dado de alta de ese nosocomio para que realice su tratamiento en casa. Y así fue. "Nunca salía. Usted sabe, son pacientes muy delicados, con sus defensas bajas, por eso no podemos explicarnos cómo se contagió del Covid-19, porque a nosotros, hasta hoy, no nos dicen si tuvimos o no la enfermedad", se cuestiona el padre.

¿Se les tomó las pruebas y se los aisló?, es la primera consulta, pues, generalmente, este es el procedimiento que se realiza con pacientes que salen positivo. "Sí, nos tomaron la prueba antes de que mi hijo muera, pero hasta ahora lo desconozco. Estuve molesto todos esos días y no nos han avisado los resultados. Vinieron (los del Sedes) el día que falleció, pero como les dije que ellos habían matado a mi hijo por no atenderlo rápidamente, no volvieron a aparecer", relata Gabriel.

El secretario de Salud del municipio de Montero, José Luis Nogales, informó que la figura es otra. "Ellos (los padres) primero llevaron al niño a su centro de salud. Luego fue derivado al Hospital de Niños y, como no se atienden a pacientes oncológicos, se procedió a dar la orden de traslado a Santa Cruz, el viernes 24. Algo sucedió en ese momento, parece que los padres no se pusieron de acuerdo y se llevaron al menor a su casa. Al día siguiente (sábado 25), parece que se asustaron de ver cómo estaba su hijo y regresaron. Allí ya se hizo el traslado, pero el infante falleció al siguiente día (domingo 26) en Santa Cruz".

Sentarán denuncia

 "Cuando pase esta cuarentena haré una denuncia por negligencia a los médicos que lo atendieron en Montero", adelanta.

Los 10 días que estuvo peregrinando con su hijo en brazos, a pesar del encapsulamiento que existe en la capital del Norte Integrado, cree que fueron determinantes para que su hijo no sobreviva a la enfermedad que, hasta la fecha, se ha cobrado la vida de 71 personas en el país desde que el virus cruzó las fronteras bolivianos hace casi dos meses.