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Días atrás los dueños de los locales nocturnos donde se expenden bebidas alcohólicas decidieron agruparse en Kalidibol (Karaokes, Licorerías, Discotecas y Boliches), una organización que se inició con 180 integrantes y que espera llegar a aglutinar a 20.000 negocios. Dos razones motivaron esta acción: la primera, hacer fuerza común para que se permita que los boliches atiendan hasta más allá de las 3:00 y la segunda, denunciar las permanentes extorsiones de las que dicen ser objeto por parte de malos funcionarios policiales y municipales.

Ronny Ibáñez, titular de Kalidibol, considera que la determinación, establecida en la Ley 259 de Control al Expendio y Consumo de Bebidas Alcohólicas, de que los boliches solo pueden atender hasta las tres de la madrugada no respeta las tradiciones cruceñas y plantea que la misma sea modificada a través de una ordenanza municipal que permita que los boliches extiendan su funcionamiento un par de horas.

Además, asegura que desde que la norma entró en vigencia se han convertido en blanco de permanentes extorsiones por parte de malos funcionarios municipales y policiales que les piden dinero para dejarlos atender hasta más allá de la hora permitida. “Leyes como esta, hechas sin consultar con todos, crean maleantes de cuello blanco”, aseguró Ibáñez y agregó que si alguna autoridad les garantiza no sufrir represalias, ellos están dispuestos a identificar a sus extorsionadores.

EL DEBER recorrió algunos de estos locales para ver si la versión expuesta por Ibáñez era cierta. Se visitaron negocios en la zona de la Villa Primero de Mayo, la av. Tres Pasos al Frente y la zona del cuarto anillo, donde administradores y dueños de estos locales, que pidieron no ser identificados por temor a represalias, ratificaron que las extorsiones son moneda corriente en la noche cruceña y que esta es una práctica a la que ya están acostumbrados.

La concejala Angélica Zapata; el subcomandante policial, Juan Carlos Arauco, y el dirigente vecinal Omar Ribera pidieron a los dueños de estos locales denunciar las irregularidades e identificar a los malos funcionarios que lucran con la ilegalidad. “Que llamen al 110, allí se registrará su denuncia y actuaremos; no se encubrirá a nadie”, sugirió Arauco.
Algo similar dijo el ministro de Gobierno, Jorge Pérez, que señaló que el mensaje para los malos policías es que en la institución verde olivo no se admitirá ningún acto de corrupción.

El representante regional de la Defensoría del Pueblo, Hernán Cabrera, pidió que se formalicen las denuncias. “Si no denuncian, se convierten en cómplices. Vayan a mi oficina para que se fiscalicen las acciones”, añadió.

Finalmente, Zapata pidió a los afectados denunciar ante la Fiscalía, mientras que el dirigente vecinal Ribera recomendó no dejar que estas situaciones sigan ocurriendo.

Rechazo a más horas
Si bien los consultados pidieron que los bolicheros no permitan más extorsiones, sobre la segunda razón que motivó la creación de Kalidibol, es decir, la ampliación de horas de atención en los boliches, se mostraron contrarios a la propuesta.

Para Cabrera, las disposiciones planteadas en la Ley 259 se deben cumplir y observó que la misma es un mecanismo de control y de regulación necesario. “El horario establecido es el prudente”, aseguró el defensor.

Por su parte, la concejala Zapata fue más radical en su apreciación con respecto al pedido de ampliación de horas y dijo que los dueños de los locales no saben cómo vive la gente que tiene en su vecindario un local nocturno. “Este pedido es una falta de respeto hacia el vecino y a la tranquilidad pública”, expresó la funcionaria municipal y actual presidenta del Colegio de Abogados de Santa Cruz.

EL DEBER habló con personas que viven en algunas zonas donde hay una gran cantidad de locales, como las avenidas Tres Pasos al Frente y Che Guevara, además de zonas como el cuarto anillo al frente del Parque Industrial o la radial 13, entre el quinto y sexto anilllo.

“Cómo van a pedir más tiempo para atender a los borrachos si con las horas que tienen uno no puede dormir”, criticó Julia Durán, una vecina que vive por la avenida Tres Pasos al Frente y que no ve el día en que los locales que hay por su casa dejen de funcionar.

Algo similar comentó Dalio Villarroel, que vive por la avenida Che Guevara. Este vecino dice que el lugar donde vive es zona roja porque los prostíbulos y rocolas abundan y hacen que pasar por allí por las noches sea un verdadero peligro.

Para el dirigente vecinal Omar Ribera la disposición del control de locales, que rige desde 2012, debe cumplirse, porque esto permite dar mayor seguridad a la gente.

Fallas y resultados
A decir de los funcionarios policiales, la aplicación de esta disposición ha permitido que disminuyan los índices de accidente de tránsito por personas en estado de ebriedad.

El subcomandate policial Arauco considera que con los controles que se ejecutan se están evitando muchos hechos violentos vinculados con el consumo de bebidas alcohólicas. Un oficial de Tránsito indicó que como una muestra de esto, en el Plan Tres Mil los accidentes viales causados por ebrios bajaron de un promedio de cinco a dos como máximo por día.

Finalmente, los uniformados reconocieron la necesidad de mejorar la periodicidad de los operativos, ya que muchos de los boliches trabajan sin restricción casi todos los días y solo son controlados durante las acciones de fin de semana