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El Ejecutivo Municipal dio ayer su rendición de cuentas públicas ante el Concejo sin la presencia del alcalde, Percy Fernández, que mientras sus secretarios informaban al Concejo sobre lo hecho en 2019, se encontraba internado en una clínica privada de la ciudad, aquejado por las secuelas de un accidente doméstico del sábado anterior. Así, la presencia del alcalde se limitó a videos de archivo.

El informe, plasmado en un libro de 248 páginas, fue expuesto por los secretarios municipales ante los concejales y vecinos que llegaron hasta la Secretaría de Parques y Jardines, en su mayoría militantes de Santa Cruz para Todos, el partido de Fernández.

Entre las obras que destacaron los secretarios se encontraban el nuevo vertedero municipal, la implantación del BRT en el primer anillo y la continuidad de construcción de módulos educativos y parques.

Allí, Roberto Áñez, secretario de Parques y Jardines y Equipamiento Social, destacó que entregan un promedio de más de un parque cada dos meses y casi un módulo y medio por mes (15 en total, según el informe impreso).

El informe dejó contentos a los representantes de Control Social, tanto que uno de ellos, Carlos Díez, aseguró que no se trata de ser “chupa” de la gestión, sino de ver el avance de los distritos.

La réplica

Cuando llegó el turno de hablar a Angélica Sosa, la presidenta del Concejo comenzó por agradecer al alcalde ausente. Luego recordó que Santa Cruz de la Sierra tiene el doble de población que La Paz y aseguró que no solo se está cubriendo la demanda de servicios, sino que se está acelerando en la prestación de nuevos servicios. Eso sí, reconoció que para ello se requería el financiamiento necesario para garantizar estos servicios y que el endeudamiento municipal es una muestra de la salud económica del municipio cruceño.

Uno de los pocos que parece no estar de acuerdo en el Concejo con este diagnóstico es Jhonny Fernández. El concejal de UCS opina que el informe fue casi una recitación de obras, pero sin un informe real sobre la ejecución presupuestaria y física de la gestión 2019, para saber cómo está realmente la Alcaldía.

Sosa planteó una ciudad que abandonó el pasado, cuando no tenía drenajes ni oportunidades, relevó los más de 200 módulos construidos en los 15 años de gestión de Percy Fernández y recordó que ella comenzó en el municipio haciendo jardines. “¿Recuerdan lo que era el Abasto?”, preguntó. Dijo que eso es fruto de la planificación y la inversión en la gestión “de un hombre visionario, seis veces elegido”.

Ahí lanzó un reto: quien no admita este modelo cruceño, no admite la realidad. “Santa Cruz no para de crecer, se ha convertido en El Gran Dorado, en una ciudad de oportunidades”, aseguró y habló de una urbe con escuelas dignas, abierta y con oportunidades para todos y alentó a pensar en Santa Cruz de la Sierra como un modelo para el país.

El contrapunto a la ciudad idílica lo pone Fernández. Para él, la gestión muestra que no hay planificación, que se está gastando los ingresos propios en obras que debieron ser cubiertas con crédito externo, lo que ha provocado un déficit en la comuna que lleva deudas de casi dos años con proveedores y obras que se abandonan porque el municipio no tiene recursos ni para pagar los anticipos. “El alcalde no sabe nada de lo que pasa en la Alcaldía, y Sosa cree que vivimos en El Dorado porque sus múltiples ocupaciones la llevan a improvisar obras”, dijo.

Asegura también que disfraza la deuda municipal anotando $us 160 millones cuando ya se deben más de 300 millones a la fecha.

Lo que cuenta el Sicoes

Según Fernández, muchas de las obras informadas en 2019 fueron licitadas en 2017. Una revisión de las obras licitadas en 2019 por Santa Cruz de la Sierra muestra que, salvo lo contratado para el BRT, la mayor parte de las firmas fueron para mantenimiento de infraestructura ya existente.

El municipio intentó alrededor de 80 procesos de contratación. De este número, 26 se trata de infraestructura nueva (10 de ellos son contratos para iluminación y son los únicos que se concluyeron en 2019), y 39 son de mantenimiento o reparación de infraestructura. El resto de las licitaciones fueron declaradas desiertas o se anularon. Se licitaron siete módulos educativos, un centro de salud y ningún parque urbano, por lo que en los siguientes años estas obras bajaron su incidencia en los informes. Además, la mayoría de los contratos tienen plazos de entrega que exceden la actual gestión municipal.

El secretario Áñez dice que lo que se licita un año se concluye al siguiente. Aseguró que este año también se entregarán 18 módulos y que habrá parques, porque se licitaron a finales de 2018.

Consultado si la falta de licitación de estas obras en 2019 afectará a los siguientes años, Áñez explicó que la gestión no solo puede basarse en las consultas al Sistema de Contrataciones Estatales (donde todas las instituciones públicas informan de sus contratos), sino que está compuesta por el Programa Operativo Anual, los proyectos nuevos y de continuidad.

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