Carretillas, asientos, mesas, conservadoras y toldos contrastan con el paisaje verde característico de la mayoría de las plazas públicas de la ciudad, ya que el comercio informal avanza sin freno y también ha ocupado algunos de estos espacios destinados a la recreación y al encuentro familiar de los vecinos.
En la histórica plaza Fátima, levantada en el lugar donde se libró la Batalla de El Pari, vendedores de comida, somó e incluso calzados se instalan a los pies de los arcos y murales que recuerdan a la batalla más sangrienta de la guerra de la independencia. Allí no se salva ni el monumento erigido en homenaje a los héroes de la gesta libertaria, donde también se exponen mercaderías.
La ocupación de la plaza es el reflejo del desborde del comercio ambulante que se extiende desde las calles y aceras aledañas al mercado La Ramada.
Los vendedores juegan al gato y al ratón con los controles municipales, toda vez que levantan sus puestos cuando están los operativos y vuelven a instalarlos apenas los guardias se retiran.
Familias que acuden con sus niños a pasear lamentan que en plena vacación invernal los lugares de recreación estén copados por el comercio informal.
En la zona de la avenida Virgen de Luján, a una cuadra del mercado 1° de Mayo, el abuso de los vendedores de ropa usada llega al extremo de usar los árboles de la plaza para colgar las prendas de vestir que están a la venta. También exponen su mercadería sobre el césped. Esta situación se da especialmente los días de feria, donde el caos se desborda con la venta de ropa usada en varias calles, dice Juana Surco, que vive por ese sector.
Señala que, cuando cae la noche, vendedores de comida instalan carritos y hasta cocinas sobre la plaza, donde derraman aceite y restos de alimentos que deterioran el área impiden que la grama crezca. Los operativos tampoco son suficientes para recuperar este espacio.
En la entrada de la plaza de Los Chacos también se asientan vendedores de comida, dulces y otros artículos en carretillas y carros.
En la plaza de la Villa Primero de Mayo se instalan juegos recreativos para los niños, como saltarines, triciclos para paseos familiares, motos y autos a control remoto. Los usuarios pagan por utilizarlos, pero los recorridos ocupan los mismos espacios destinados al tránsito peatonal y al paseo de los visitantes. Asimismo, vendedores ambulantes de refrescos, gelatinas, budines y otros productos aprovechan la afluencia de personas para instalarse en el lugar.
Lo mismo sucede en la plaza de El Mechero, que es una de las principales áreas verdes con las que cuenta el Plan Tres Mil. Tiene una dimensión de cuatro hectáreas y se la construyó con ayuda de la Fundación Hombres Nuevos. Allí se concentran las principales actividades cívicas y sociales del Distrito 8. También hay la iglesia misional que acoge a los feligreses de este sector de la ciudad.
Sin embargo, las quejas de los vecinos son constantes, ya que los vendedores ambulantes ocupan gran parte de esta plaza. Victoria Álvarez, vecina del barrio San Antonio, reclama que muchos no respetan el espacio público. También se queja de que se instalan parques mecánicos que ocupan una gran parte de la plaza, lo que no solo genera bullicio, sino que además provoca que algunas personas utilicen ciertos sectores como baños públicos.
La ocupación de los ambulantes llega incluso al corazón de la ciudad. En la plaza 24 de Septiembre, los que venden juguetes para los niños deambulan ofreciendo sus productos. Sin embargo, otros terminan colocando puestos de venta de refrescos y dulces en el pasillo que une la plaza con el ambiente de la Manzana Uno. En este último se autorizan diferentes ferias de artesanos.
Intervención
Sobre la ocupación de los espacios públicos, el alcalde Carlos Manuel Saavedra informó que la municipalidad trabaja en un plan integral de ordenamiento, que incluye la recuperación y reasignación de puestos vacíos dentro de los centros de abastecimiento para reubicar a los vendedores ambulantes.
Insistió en que los planes se tienen que ejecutar de manera responsable y reconoció que las condiciones de trabajo de los comerciantes ambulantes no son las más adecuadas, por lo que se tiene que buscar una solución de la mano de la planificación.
La Alcaldía ha concentrado los operativos en zonas críticas, como las calles de La Ramada, Los Pozos y otras zonas.