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Hace poco, el subgobernador de la provincia Velasco, Aurelio Vaca El Hage; el asambleísta departamental chiquitano, Roni Justiniano; y el jefe de protección del Parque Nacional Noel Kempff Mercado, Elmar Peña, estuvieron en Vila Bela, ciudad brasileña en frontera con Bolivia, ante el llamado de la Policía del lugar, que necesitaba informar sobre una serie de incautaciones y tráfico de madera ilegal entre ambos países.

Preocupado por la situación, el delegado de la Policía de Vila Bela, João Paulo Berté, en entrevista explicó la forma en que operan estas mafias, pero además alertó sobre el daño ambiental.

- ¿Cómo es que esa madera termina en Brasil?

Hay un paso, una entrada rural que llega a Vila Bela desde San Ignacio de Velasco. Soy jefe del departamento de Policía judicial y nosotros hacemos operativos en la zona de la frontera, relacionados con crímenes diversos, desde infracciones comunes, como violencia doméstica, violaciones de todo orden, hasta incautaciones de cargamentos de madera -en varias ocasiones- que salió del Parque Noel Kempff Mercado.

- ¿Cómo operan los traficantes?

Básicamente, las personas que hacen la extracción del parque ponen esa carga en pequeñas propiedades ubicadas cerca de la entrada que llega a Vila Bela desde San Ignacio de Velasco, o también sale de un poco más adentro, de algunas comunidades que se llaman Cerrito o Buena Hora. Los camioneros brasileños van hasta este punto, cargan e ingresan a Brasil

- ¿Cuál es el destino de la madera decomisada?


Cuando aquí (en Brasil) no tienen documento del cargamento de madera, son detenidos los conductores y la madera incautada. Después de ese procedimiento se hace una petición judicial de la madera, que es vendida o donada para las instituciones de caridad, a modo de ayudar un poco porque esa parte ambiental ya ha sido perjudicada.

Los propietarios de los camiones que hacen el transporte de la madera también pueden tener sanciones, como la pérdida del camión, pero la mayoría son vehículos muy viejos. Ellos trabajan así para perder esos vehículos, no les importa. Esa madera tiene como destino ciudades mayores y para llegar a estas, recién los cargamentos de madera son cambiados a camiones más nuevos.

En cualquier parte de ese trayecto, si la Policía hace un control y nota que un camionero está transportando sin documento la carga, esta será incautada, y el camionero detenido.

- ¿Cuánto incautaron en el último tiempo?
Más o menos en marzo hubo un camión incautado, el año pasado se incautaron varios camiones. En una ocasión, en un solo operativo fueron cinco los camiones incautados; por lo que se ve que el daño ambiental al parque es muy grande, y necesita del trabajo y apoyo de todas las autoridades competentes, tanto de Brasil como de Bolivia, para hacer frente a la devastación ambiental. 

Estamos coordinando siempre nuestros trabajos con la Policía boliviana, siempre que puedo, intercambio información para hacer frenar el daño al medioambiente.

- ¿Qué madera es la que se lleva a Brasil?
Sabemos que esta madera es de Bolivia, del Parque Noel Kempff Mercado, porque aquí no hay este tipo de madera, en Brasil se acabó hace muchos años.

Los brasileños que se instalaron por aquí en los años 70 y 80 acabaron con cierta madera, las que hay están protegidas y con GPS. Si los madereros quisieran sacar estos árboles tienen que contactar al órgano medioambiental y sacar una orden.

- ¿Cuántos operativos se han llevado a cabo?
En 2021 fueron en ocho ocasiones que se incautaron camiones con madera, una vez fueron seis camiones; sin embargo, por lo general se encuentra un camión mínimo al mes.

Ese tipo de aprehensiones o incautaciones se registraron así desde 2018. Hay algunos camiones que están incautados desde 2018 y 2019, en 2020 no tuvimos mucho, pero en 2021 realizamos esos ocho operativos.

- ¿Qué pasa con las personas aprehendidas con cargamento de madera ilegal
?
Inicialmente, esas personas son enviadas a la comisaría. Se sigue un procedimiento, se solicita un trabajo pericial para determinar qué madera es y después de todo el procedimiento, es enviada a la Fiscalía. Y si la persona no tiene antecedentes criminales, la Fiscalía puede hacer un acuerdo con ella y determinar el pago de una fianza. 

Pero si ya tuvo un compromiso (previo) y es aprehendida por segunda vez, puede ir a prisión aquí en Brasil hasta por dos años. El camión puede ser perdido y la madera donada o vendida, y los fondos destinados a un proyecto social o ambiental de Brasil.

- ¿El tráfico de madera que sale del parque es el delito más recurrente que atiende su delegación?
La verdad es un combate tangencial porque vamos a estas regiones de frontera para investigar situaciones de tráfico de drogas y también crímenes ambientales, pero accidentalmente se encuentran estos camiones. 

Todavía no se ha hecho un trabajo como para identificar quiénes son los principales traficantes de esa madera, porque luego viene el territorio boliviano, y hasta ahí llegan mis funciones, no puede pasar. 

Sin embargo, a los transportadores los conocemos todos, son siempre los mismos, porque inclusive hubo una familia completa detenida, en distintos momentos, por transporte de madera, desde el abuelo, hasta padre e hijos. 

Son personas que se dedican a este tipo de actividades como 'profesionales' porque saben quiénes son los vendedores en Bolivia, quiénes hacen el transporte, porque trabajan con un esquema de vigilar a la Policía. Mandan a un conductor antes y ese va mirando la entrada y si la Policía está ahí, va avisando por radio, entonces es muy difícil porque es una región con una frontera muy grande.

Es difìcil controlar por todos lados, pero donde paramos a los camiones, chequeamos qué están transportando, y de tiempo en tiempo encontramos madera, que nunca tiene permiso.

- ¿Cuáles son las actividades ilícitas más frecuentes en esta frontera?
El narcotráfico es lo principal, es mucho trabajo y difícil que los controles policiales tengan éxito porque la frontera es grande. Los efectivos policiales son pocos, pero hacen un trabajo de inteligencia importante, siempre están identificando a los narcotraficantes y a los conductores
porque las investigaciones son lentas, pero identifican a las personas que trabajan con eso.


Foto: El delegado policial de Vila Bela, João Paulo Berté



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