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Es media mañana y en el barrio Los Piyos tres perros que portan sus collares de vacunación deambulaban por una de las calles junto a otros que al parecer no tienen la vacuna. Un poco más adelante, una mujer se resiste a hacer vacunar a su cachorro, mientras las brigadas hacen lo que pueden para convencerla. Una cuadra más adelante, otro vecino se niega a mostrar el carné de vacuna de un perro que tuvo contacto con un can rabioso y tampoco quiere decir dónde está la mascota.

Todo esto ocurrió en 20 minutos, cuando las brigadas de La Guardia hacían el control de un brote de rabia canina en la zona, quedando en evidencia que algunos vecinos no asumen su responsabilidad en la tenencia de sus mascotas y en el control de este mal, ya sea por desconocimiento, falta de información o prejuicios. “Si me lo vacunan, se va a morir. Es muy chico”, fue la respuesta que dio Corina Quiroga, cuando las vacunadoras Nena Escóbar y Melisa Ríos intentaron inmunizar a Rambo, un cachorro de cuatro meses. La mujer solo había dejado vacunar a sus otros dos perros, de 2 y 1 año. Las vacunadoras tuvieron que retornar con otros vecinos y así lograron persuadir a Quiroga de hacer vacunar a su cachorro.

Escóbar y Ríos indicaron que este tipo de ‘prejuicios’ es uno de los principales obstáculos en la vacunación, al extremo que las ha obligado a llevar un formulario que hacen firmar a las personas que se niegan a vacunar a sus mascotas, asumiendo su responsabilidad en caso de que el animal contraiga la rabia. 

EL DEBER recorrió la zona y  observó a varios perros en la calle que llevaban sus collares de vacunación, pese a que la recomendación era de recluirlos al menos 21 días hasta que la vacuna surta efecto. “La única forma que se puede lograr esto es amarrándolos porque como ve, la mayoría de las casas no tienen barda. Yo tengo amarrado a mi perrito, pero los vecinos. ¿acaso cumplen esta recomendación?”, se pregunta Marcos Guzmán, otro vecino. 

No cumplen el esquema
También se verificó que algunos no cumplen con el esquema de inmunización. Juana Sánchez, otra vecina, tiene dos perros, de 1 año y  3. Ambos recibieron solo una vacuna antes del año, cuando se recomienda cuatro dosis antes del año “No lo sabía”, dice la mujer. Pero, más grave es la situación en la casa de la niña mordida por su perro, que dio positivo a la rabia. La familia tenía cuatro perros y ninguno había sido vacunado. 

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