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La presencia de al menos 200 ciudadanos haitianos en el municipio de Pailón llamó la atención de la población cruceña esta semana, debido a que los extranjeros lograron evadir los controles de migración e ingresaron al país sin haberse realizado la prueba de Covid y sin contar con la documentación legal. 

Detrás de este flujo migratorio existen redes internacionales de tráfico de personas que están bien estructuradas, que ofrecen guías para cruzar la vasta frontera por caminos inhóspitos e incluso casas para “refugiarse” en caso de que existan controles policiales.

En Pailón, los vecinos se solidarizaron con los migrantes y les proporcionaron alimentos y un techo temporal. Pero no fue solo eso, sino que también evitaron que sean arrestados por efectivos policiales que fueron enviados para verificar la situación legal de estos ciudadanos. Por este caso fue destituido el director de Migración de Santa Cruz, Juan José Aucachi.

Detrás de cada haitiano existen diferentes historias, unas más estremecedoras que otras. Todos ellos tienen el mismo fin, buscar mejores condiciones de vida para ellos y sus familias, por lo que utilizan a Bolivia como país de tránsito a fin de llegar a Perú y Chile.

Los agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) del municipio de Puerto Quijarro, iniciaron una investigación minuciosa cuando detectaron que el flujo migratorio de los haitianos se incrementó desde abril. Descubrieron que existen redes de tráfico de personas bien estructuradas que tienen nexos con Brasil y Bolivia.

El comandante de la Policía fronteriza en Puerto Quijarro, Franklin Villazón, informó a EL DEBER, que se realizaron diez operativos de inteligencia durante más de tres meses y lograron arrestar a más de un centenar de haitianos que ingresaron al país por las zonas no controladas de la vasta frontera boliviana con Brasil. 

Los extranjeros fueron derivados a Migración y posteriormente se los deportó, debido a que su situación en el país era ilegal.

Los extranjeros evaden los pasos fronterizos para no ser arrestados.

Modus operandi

Pero, ¿cómo lograron entrar más de 100 haitianos en tres meses sin ser revisados por Migración? ¿Cómo es que 200 personas de esta misma nacionalidad caminaron por la carretera Bioceánica y pasaron las trancas sin ser detenidas por la Policía? 

Franklin Villazón tiene una respuesta a estas interrogantes. Estos extranjeros entran a Bolivia por zonas boscosas, donde no existen los controles de las autoridades debido a la extensa frontera que se comparte con Brasil. Luego continúan su caminata por lugares intransitables, pues se adentran a la selva chiquitana para poder evadir a la Policía y a Migración”, explica.

El jefe policial reconoce que los extranjeros no actúan solos, porque ellos no conocen el territorio boliviano, por lo que recurren a los  “servicios de guías” de las redes de tráfico de personas, que están compuestas por bolivianos y brasileños, que conocen como la “palma de su mano” los pasos no autorizados y los senderos de los bosques.

Cuando los ciudadanos haitianos logran ingresar a nuestro país, la misma organización criminal que los guía les ofrece alojamientos en viviendas de zonas alejadas de Puerto Quijarro, Carmen Rivero Tórrez, Puerto Suárez u otro municipio de la provincia Germán Bush. A los que quieren continuar su viaje y tienen dinero se les consigue un “transporte privado”, que son vehículos de servicio público, cuyos conductores saben de la ilegalidad de los extranjeros y en varias ocasiones logran cumplir su viaje sin ser detenidos en los retenes.

“Cuando los haitianos pagan para alojarse en casas de la zona fronteriza lo hacen para evitar ser detenidos por las unidades policiales y así logran evadir los operativos gracias a las redes que los traen, que le facilitan todo, siempre y cuando paguen dinero”, dice Villazón.

El comandante de la Policía en Puerto Quijarro señala que tras descubrir el “modus operandi” de estas organizaciones internacionales se montó una decena de operativos desde abril hasta la fecha, lográndose aprehender a 11 bolivianos. A todos ellos el Ministerio Público los imputó por el delito de tráfico de personas

La Justicia determinó que siete de ellos guarden detención preventiva en la cárcel de Bahía, en la frontera. Mientras que los cuatro restantes fueron liberados con medidas sustitutivas y deben presentarse una vez al mes ante las autoridades para firmar un libro de acta.


Fueron alojados en un coliseo de Pailón, donde recibieron alimentación.

“Entre los detenidos se encuentran personas que facilitaban el hospedaje a los extranjeros en viviendas alejadas y también están los choferes que realizaban viajes expresos a los indocumentados. Todos fueron sorprendidos de manera flagrante”, relató.

Cuando se arrestó a los haitianos, estas personas no declararon en la Policía porque no hablaban español, solo su lengua nativa, el creole; sin embargo, había algunos que hablaban portugués y develaron a los agentes la travesía que pasaron para llegar a Bolivia. Indicaron que su intención era llegar a Perú o Chile.

“Las investigaciones han develado que estas personas llevan semanas e incluso meses viajando como gitanos. Cuando detuvimos a una pareja de haitianos, nos mostraron sus documentos de identificación y nos enteramos que tenían un hijo de nacionalidad brasileña, que semanas atrás había nacido en medio de su viaje, en aquel país”, comentó Villazón.

Continúan su viaje

El director de Migración de Puerto Quijarro, Joaquín Coaquira, en contacto con EL DEBER, coincidió con la Policía al informar que los ciudadanos haitianos ingresan al país por pasos no autorizados, para evitar ser retenidos debido a que no cuentan con su documentación en orden. “Los 200 ciudadanos haitianos que llegaron a Pailón no tenían la prueba de Covid-19, porque no entraron de manera legal, ellos burlan los controles de Migración”,  añadió.

Gracias a las gestiones con Migración, los haitianos continuaron con su viaje.

En los registros de la Felcc son más de 100 los extranjeros de esta nacionalidad que fueron detenidos y derivados a Migración desde abril hasta la fecha, sin embargo, Coaquira dice que no tiene esos registros y que tampoco cuenta con la autorización para hablar del tema, por lo que pidió solicitar dichos datos a la Dirección Departamental de Migración.

Luego de que la Policía intentara detener a los haitianos en Pailón, no se volvió a saber más de ellos. Se conoce que un grupo de 50 personas partió la noche del viernes hacia La Paz, donde pretenden realizar su salvo conducto que les permita llegar a Perú o Chile.

Los pobladores de Pailón que frustraron la redada policial y ayudaron a los haitianos, pidieron garantías para estas personas, pues muchos de ellos dejaron a sus padres, hermanos en Haití para buscar un mejor futuro.

Llegan más migrantes hoy

Ayer la representante departamental de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, Mary Inés Gálviz, llegó a Pailón y logró un acuerdo con los efectivos policiales y de Migración, para permitir que 50 personas puedan cruzar la tranca de Puerto Pailas en vehículos. “Ellos ya están de viaje hacia La Paz, pero hace unos minutos me llamaron para decirme que habían sido retenidos por la Policía en el kilómetro 40 de la ruta a Cochabamba, por lo que estoy a la espera de lo que suceda”, comentó.

Gálviz dijo que 150 extranjeros se internaron en el monte cuando los policías intentaron detenerlos y por ahora no se sabe de su paradero. También comentó que otro grupo de 60 personas cruzó la frontera este sábado, logrando llegar a Chile y Perú.

“No son solo 200 haitianos, son muchos más. Sin contar a los que se escaparon para evitar ser arrestados existe otro grupo que está llegando hoy a Pailón y que me ha pedido colaboración para garantizar sus derechos como persona”, agregó la representante de Derechos Humanos.

Gálviz reconoció que existen redes de tráfico de personas que se encargan de trasladar a los haitianos hasta sus destinos y que uno de los migrantes así se lo confirmó. Añadió que no solo son estas organizaciones las que se aprovechan de los extranjeros sino que existen otras personas que los estafan durante su viaje.

“En Pailón, los mototaxistas cobraron entre 10 y 20 dólares por llevar a un haitiano desde el coliseo hasta el mercado, que es un trayecto de apenas cuatro cuadras. En otro caso, un taxista llevó a ocho extranjeros desde Pailón hasta Montero y les cobró 100 dólares a cada uno”, comentó Gálviz.

Señaló que los haitianos, en su trayecto de migración, se quedan a trabajar durante un mes o más en Brasil, a fin de poder solventar sus gastos de transporte y pagar a quienes le ofrecen sus servicios para hacerlos cruzar la frontera boliviana. 


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