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Jorge Zárate convenció a su hijo, que es estudiante del colegio Nacional Florida, para que acuda a la convocatoria del Colegio Militar de Aviación (Colmilav) y se postule a los cursos de premilitar. Días antes había recibido una carta personalizada de invitación.

Desde ese mismo lunes, día señalado en la notificación para postularse, los Zárate aguardan cada mañana en las puertas del Colmilav con la esperanza de completar su registro; sin embargo, no reciben respuesta.

Las puertas de la institución castrense permanecen cerradas. Ese mismo lunes por la mañana, algunos postulantes fueron rechazados porque les faltaba algunos documentos, pero desde la tarde ya no quisieron atender a nadie.

El servicio premilitar permite a los estudiantes cumplir su deber patrio y obtener la libreta militar sin faltar con su desempeño académico. Jorge Zárate considera que la libreta militar “es necesaria porque es uno de los documentos principales para ser ciudadano boliviano y solicitado para cualquier trabajo o función” pública.

Los padres de familia que están congregados fuera del Colmilav desconocen los motivos por los cuales no pueden ser recibidos sus hijos. “Ayer (martes) salió un comandante y un oficial de alto grado y nos informaron que casi no habían cupos, de que era muy difícil el ingreso. No nos dieron ninguna otra explicación", comentó uno de los postulantes.

Para estos jóvenes, las unidades militares deberían ampliar los cupos y atender a todos, toda vez que los gastos corren por cuenta de los padres de familia.

La falta de cupos para el servicio premilitar se repite cada año, muchos jóvenes no logran acceder y buscan otras maneras de conseguir la libreta militar, que es un requisito para muchos trámites institucionales.