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Edil Robles Lijerón es presidente del Tribunal Departamental de Justicia desde el 30 de noviembre. Estuvo10 años como fiscal en materia penal y antinarcóticos. Fue fiscal de distrito en Beni y se convirtió en vocal del TDJ hace un año.

Llegó a la presidencia tras la renuncia de su colega Efraín Cruz Limachi. Cree que desde la fundación de la república, la pregunta es la misma, nadie cree en la justicia y se la cuestiona duramente. Considera que hay jueces buenos, pero que en los casos de relevancia soportan una fuerte presión. Cree en los jueces de carrera de la Escuela de Jueces, pero que se debe velar por la transparencia, ante todo.

_¿Cómo ve la justicia en este Palacio?
Desde el primer momento que asumimos esta responsabilidad, vemos que hay proyectos iniciados y están en curso, extremamos esfuerzos porque queremos continuar. Hay jueces y vocales muy buenos, comprometidos con su trabajo y hay que valorarlo, no solamente ver los errores y fallas. Lo mejor es la transparencia, esto está dentro de los propósitos, no solo del Tribunal Departamental de Justicia, sino del Tribunal Supremo de Justicia, encomendado por su presidente,Olvis Égüez.

Estamos concluyendo las mesas de trabajo y hemos visto las debilidades y fortalezas. Cada día es un reto cumplir con el trabajo y estamos realizando tareas de coordinación con la Dirección de Administración Financiera (DAF). En las mesas de trabajo convocamos al fiscal departamental porque necesitamos hacer ajustes serios. También hemos convocado a la Policía, hay reclamos y sabemos que la Policía está comprometida para coordinar acciones que realmente beneficien a la sociedad.

_¿Por qué la gente cuestiona tanto a la justicia y nadie cree en ella?
Es una pregunta que se repite a lo largo de la historia. Si revisamos los antecedentes, este problema viene desde la fundación de la república, siempre se dice que la justicia tiene que ser reformada y más transparente. Esperamos que la justicia llegue a todas las personas y hasta hoy sigue siendo lo mismo y su forma no cambia.

En los litigios siempre hay dos partes, una acepta el fallo y la otra lo cuestiona. En estos nuevos tiempos hay las nuevas tecnologías, se abren debates de los valores. 

El problema de la justicia pasa por reformas estructurales de fondo y eso requiere de la capacidad del Estado para afrontar estos retos. Debe pasar por la parte cualitativa y cuantitativa, se necesitan personas calificadas y realmente íntegras. Hay grupos vulnerables.

Desde la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, hay demandas y tenemos que responder por los grupos vulnerables como por la justicia juvenil, por los ancianos, por las personas con capacidades diferentes, indígenas y otros. Los valores tradicionales están en tela de juicio, pues ahora estas personas no tienen el derecho de ocupar cargos importantes para aportar a la sociedad. Ser juez es un desafío y la justicia debe ser rápida, transparente y oportuna.

_¿Los controles a los jueces están fallando?
Hay casos de relevancia donde el juez es sometido a tremendas presiones por los actores. Se tiene que reorientar el procedimiento, hay casos que ni siquiera se los conocen, pero son importantes. Los jueces y vocales se deben a una sociedad, que cada día pide justicia. Para tener un procedimiento oportuno se necesita perfeccionarlo. Hay jueces que cumplen su labor, por su conciencia, su capacidad y porque se formaron en la escuela de jueces, esto es valorable.

_¿Por qué hay jueces que fijan juicios a procesados y antes los liberan y no vuelven más?
Sí, está pasando esto en algunos casos. Hay personas que son declaradas rebeldes y se desaparecen, por eso se dicta la rebeldía, pero después aparecen y en audiencias logran cesación. 

Creo que en esto debe haber límites y vemos que la ley está dejando vacíos. Ahora la detención preventiva no es indefinida, ya tiene límites, hoy los jueces le ponen plazo porque así dice la ley 1173, que regula, antes la detención era indefinida. Si bien el juez pone plazos, la detención se puede ampliar y para eso el fiscal debe actuar con los actos investigativos pendientes. 

Es ahí donde actúan los abogados y aprovechan las cesaciones. A los jueces de carrera de la escuela, les hemos pedido y recomendado que salgan adelante con su responsabilidad de actuar en justicia para la gente. Yo tengo fe en que estos jueces de la escuela cumplirán, son jóvenes y pueden marcar diferencia. Esto es el comienzo, porque de aquí en adelante el mayor desafío será resolver en justicia los diferentes casos que se les presenten. El trabajo llevará horas, no solo de día, sino también por la noche.

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