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Por : Javier Méndez

Tres sicólogos brindan claves para sobrellevar los días de confinamiento que se vienen: Daniel Limpias, Susanne Hansen y Patricia Candy López Zúñiga. Todos coincidieron en establecer una línea de defensa contra el exceso de información. “No podemos procesar todo al mismo tiempo. 

Ver doble información es negativo para la siquis y puede generar ansiedad, al pensar en lo que pueda pasar mañana y sus factores. Esto provoca una distorsión cognitiva que lleva a una modificación o alteración de un pensamiento, que se vuelve catastrofista”, dice, por ejemplo, Limpias.

El ejercicio es otro punto de coincidencia, y si se realiza con música de relajación, mejor. Eso ayuda a concentrar los pensamientos en todos los aspectos positivos que poseemos.

1.- Higiene mental. Se debe establecer un cuidado cognitivo y sicoprofilaxis, que significa no intoxicar nuestras mentes con el tema del coronavirus. Hay que regular la cantidad de información que estamos tomando, porque no podemos procesar toda al mismo tiempo.

Suele magnificarse la información y se convierte en ansiedad. Está científicamente comprobado que en una persona ansiosa bajan las defensas. El sistema inmunológico deja de defenderse de algo que puede pasar y lo toma como que ya está pasando. Pasa del plano síquico al físico.

2.- Establecer una rutina. En un estado de ansiedad se segregan sustancias que no permiten actuar de manera coherente. Hay que estar en movimiento. Cocinar, hacer ejercicios en la casa, pintar, dibujar, cantar, mirar series con la familia, cuidar plantas, bañar a los animales. Jugar con las mascotas tiene un impacto positivo. Todo esto ayuda a reemplazar la rutina alterada.

3.-Alimentos tranquilizantes. No es buen momento para abusar del café y del chocolate, que pueden acelerarnos. Es vital dormir bien.

4.- Hablar con la familia. Una de las mejores formas de reducir el malestar es hablar con la familia acerca de las preocupaciones y temores. Es muy importante no solo hablar de cómo nos sentimos te sino como estamos pensando. En el hablar está involucrado el actuar. Cuando no hay con quién hablar, entonces debo pensar cómo sublimar esta situación: dibujo, juego, hago una nueva rutina. Ver películas (preferentemente comedias) es recomendable. Los juegos de mesa son otro recurso divertido.

5.- Usemos la tecnología. Es una gran herramienta para compartir, con videollamadas, con amigos y familiares positivamente.

6.- Retomemos las tareas pospuestas. Arregle la puerta de su mueble de cocina, pinte ese pedazo de pared descascarado, ordene la ropa, organice los medicamentos. Hay cuatro días para ordenar, compartir con la familia, hacer juegos de mesa y seleccionar las fotos y videos del celular que subiremos a la nube o guardaremos en la compu. O digitalice las fotos que están en papel.

7.- Actividad física y meditación. Yoga, mindfulness. Ayudan a centrarse en el aquí y ahora. Para esto es necesario apagar los aparatos electrónicos, el ruido exterior y concentrarse. El objetivo es tomar conciencia de cómo estamos en ese momento. Debemos focalizarnos en las cosas buenas que están pasando y no en todo lo que podría pasar, que puede ser negativo. Esto permite al cuerpo recalibrarse.

8.- Usemos el humor. Aprendamos a reír de los temores. Es una forma de reducir la ansiedad.

9.- Contagio mental. Evitémoslo. Seamos coherentes, porque las microexpresiones del rostro y del cuerpo pueden contradecir nuestras palabras optimistas. La verdad de las palabras debe coincidir con la verdad del cuerpo.

10.- Conozca su poder. Nuestra mente es una herramienta. Así como es inteligente, también puede ser un poco ingenua y no reconocer cuando algo es imaginario o probable y cuando es real. Puede funcionar también de forma contraria y podemos rememorar situaciones difíciles o eventos traumáticos y fisiológicamente el cuerpo gatilla el sistema de nervios, de preocupación y de estrés. La mente tiene ese poder.

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