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En el marco del plan de inmunización, el ministro de Salud, Jeyson Auza, anunció que el Gobierno nacional estudia la posibilidad de vacunar a menores de 12 a 17 años, con la vacuna Abdala, creada en Cuba. Sin embargo, expertos en el tema y el Servicio Departamental de Salud (Sedes) recomiendan utilizar dosis certificadas.

Algunos países de la región, como Chile, Uruguay y República Dominicana, han iniciado la vacunación a menores de 18 años con la vacuna Pfizer-BioNTech, dosis que cuenta con estudios que certifican una alta efectividad en este grupo etario. Brasil autorizó su uso a partir del 18 de agosto, mientras que otros países, entre ellos China, está utilizando la dosis de Sinopharm y Sinovac.

El responsable de Redes Urbanas de Salud, dependiente del Sedes, Jorge Quiroz, consideró que los inmunizantes cubanos deben contar con respaldo científico y estar certificados por entidades internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que ser considerados en el plan de inmunización que se aplica en el país.

La autoridad recordó que no se pueden utilizar dosis que no tengan ningún respaldo científico y que, hasta ahora, la vacuna Pfizer es la más usada para inmunizar a los menores de 18 años precisamente porque existe un respaldo científico para aplicarlas a este grupo de la población.

Quiroz recordó que las vacunas, en general, se fabrican para salvar vidas y esa es la premisa del plan de vacunación que impulsan desde el Gobierno departamental.

El doctor Carlos Paz, infectólogo pediatra y presidente del Comité de Infectología de la Sociedad Cruceña, señaló que estudios realizados por el laboratorio Pfizer- BioNTech en menores de edad, de 12 a 15 años, demuestran que esta vacuna tiene una alta efectividad en este rango de edad, que alcanza al 100%, superior a la de los adultos, que es del 95%, “lo que se debe a que los niños tienen un sistema inmunológico más competente”, es decir, tienen una mejor respuesta inmunitaria a la vacuna.

Se refiere al estudio, publicado recientemente en la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicin, que se llevó a cabo entre octubre de 2020 y enero de 2021. En total, 2.260 adolescentes de 12 a 15 años recibieron inyecciones. Entre ellos, 1.131 recibieron la vacuna y 1.129 recibieron placebo.

Como se ha encontrado en otros grupos de edad, la vacuna tuvo un perfil favorable de seguridad y efectos secundarios esperados. Se observó reactogenicidad principalmente transitoria de leve a moderada, predominantemente dolor en el lugar de la inyección, fatiga y cefalea, especialmente en la segunda dosis. Igualmente, no hubo eventos adversos graves relacionados con la vacuna y pocos eventos adversos graves en general.

La vacuna BNT162b2, de Pfizer BioNTech, contiene ARN mensajero modificado con nucleósidos que codifica la glucoproteína de pico del coronavirus 2 (SARS-CoV-2) del síndrome respiratorio agudo severo. Sobre la base de los hallazgos positivos obtenidos en adultos sanos, la vacuna recibió la autorización de uso de emergencia a finales de 2020, en personas de 16 años de edad o mayores.

Tras los resultados registrados en el estudio presentado, la autorización de aplicación de emergencia se amplió para incluir a personas de 12 años de edad o más el pasado 10 de mayo.

A diferencia de otras vacunas contra el SARS-CoV-2, que también están autorizadas para uso de emergencia, esta es la única actualmente autorizada para su uso en personas menores de 16 por la OMS.

Basado en estos estudios, Paz considera que hay que vacunar a los niños lo antes posible, pero con vacunas aprobadas y certificadas, como la Pfizer. “No tendría que ser con la Abdala”, manifestó Paz.

Considera que de este grupo etario, los primeros que deben ser inmunizados son los que los que tienen mayor riesgo, entre ellos los que padecen de enfermedad pulmonar crónica (asma grave y fibrosis crítica), cardiopatía congénita, enfermedad renal crónica, hepatitis crónica, cáncer y obesidad grave.

La jefa de la Unidad de Inmunización de la OMS, Anne Lindstrom, basada en las recomendaciones del Grupo Asesor Estratégico de Expertos del organismo (SAGE), indicó que el uso de la vacuna Pfizer-BioNTech a menores de 16 años está recomendado porque ha mostrado ser efectiva en pruebas previas, aunque dada la menor gravedad de los casos en este grupo de edad debe priorizarse su administración en otros colectivos de mayor riesgo. “La vacuna es segura y eficaz en esa población, aunque quienes sufren más la enfermedad siguen siendo los adultos y determinados grupos médicos de riesgo”, indicó la experta.

Sobre la vacuna cubana, la viceministra de Salud, Alejandra Hidalgo, manifestó que el uso de la vacuna cubana no cuenta todavía con aprobación, pues no hay un informe que concluya las posibilidades de su aplicación. Dijo que esto debe ser discutido por el comité científico epidemiológico.

“Estamos a la espera (de los estudios) para poder saber si se puede utilizar la vacuna Pfizer o las vacunas Soberana o Abdala (en menores), de las que ya se están haciendo los estudios en Cuba”, afirmó Hidalgo.

Asimismo, el ministro de Salud declaró que la posibilidad de aplicarla a menores de 18 años se implementaría en el caso de que los estudios sobre la vacuna cubana Abdala sean positivos. “Nosotros tomaremos las determinaciones necesarias para garantizar las vacunas en caso de que estos estudios sean exitosos”, expresó la autoridad sanitaria.

Cuba desarrolla cinco vacunas

Actualmente, el Gobierno cubano está desarrollando cinco alternativas de vacunas contra el Covid-19. Dos de ellas, identificadas como Soberana 02 y Abdala, se encuentran en la tercera fase de investigación, lo que significa que ya han iniciado las pruebas en humanos, de forma controlada. La Abdala, la más avanzada, ya fue aprobada para su uso de emergencia por ese país.

Cuba ha cursado la solicitud de permiso ante la OMS. Los primeros estudios revelan que la versión de la vacuna Soberana 02 refleja una efectividad del 62% (cifra suficiente, pero baja, similar a la de la china Sinovac, cuya eficacia ha sido cuestionada en varios países latinoamericanos). La otra vacuna, Abdala, ha mostrado una efectividad del 92% (similar a la Moderna y Pfizer), pero requiere tres dosis en lugar de las dos habituales.

A inicios de julio de este año, autoridades de salud cubanas destacaban el avance en las pruebas con la aplicación de dosis a más de 40.000 participantes cada una. Expertos internacionales de salud han expresado su asombro ante lo que califican como “aventurada” la distribución de las vacunas ya que ninguna de ellas ha sido autorizada ni se conocen resultados de los estudios de fase 3.

En ambos casos, las vacunas tienen una composición de subunidades de proteínas, compuestas por una fracción sintética de la proteína S del SARS-CoV-2, la denominada RBD (dominio de unión al receptor, receptor binding domain).

Cuba autorizó el 9 de julio el uso de emergencia de su vacuna anticoronavirus Abdala, luego que la Autoridad Nacional Reguladora de Medicamentos (Cecmed) decidió “otorgar el Autorizo de Uso de Emergencias (AUE) a la vacuna cubana Abdala (...) una vez confirmado que se cumple con los requisitos y parámetros exigidos en cuanto a calidad, seguridad y eficacia”

Venezuela se convirtió en el segundo país de América -después de Cuba- en comenzar a utilizar una vacuna. Se alcanza la mayor protección a los 42 días (en la mayoría de las vacunas aprobadas internacionalmente ocurre dos semanas después de la segunda dosis).

En Venezuela hay sectores como el Colegio de Enfermeros de Caracas y varios docentes que rechazan a la vacuna cubana porque todavía no tiene el aval necesario de la OMS. Venezuela anunció la compra de 12 millones de la dosis cubana Abdala.


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