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Regalías cruceñas caen a lo más bajo de la década

Santa Cruz percibía Bs 85 millones al mes en 2014, según la Gobernación. Pasado el ‘boom’ de las materias primas, la cifra cayó. Bajó a Bs 20 millones en mayo pasado, mes en que Amdecruz reclamó

D'Alencar Ruy 4/6/2016 19:54

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Detrás del muro de tierra que corta la ruta, hay 10 bravos bloqueadores. Nada se mueve porque, detrás de esa camionada de arena que obstruye la carretera, hay 10 autoridades elegidas por voto (entre concejales y tres alcaldes) venidos a piqueteros de la noche a la mañana. Suya es esta protesta en Abapó, a 145 kilómetros al sur de Santa Cruz de la Sierra, que se sabe no durará demasiado dado que la vía tomada es la ruta a Argentina, tránsito internacional que, tarde o temprano, tendría que despejar la Policía nacional. Tendría.

Belarmino Solano es uno de los bloqueadores, alcalde y líder del MAS (Movimiento Al Socialismo) en Charagua —a 260 kilómetros al sur de la capital. Rodolfo Vallejos (MAS), presidente de la Asociación de Municipios de Santa Cruz (Amdecruz) lo apoya, pero no está acá.

Dicen que está en Cabezas, su comuna. Sí está Héctor Contreras, de Lagunillas, de Nuevo Poder Ciudadano (NPC), y concejales como Wilson Meneses, de los Demócratas, partido del gobernador Rubén Costas, a quien los bloqueadores —incluido Meneses— le reprochan por regalías.
El lío es por plata. Los alcaldes de 29 de 56 municipios, ha dicho Vallejos a la televisión, “exigen a la Gobernación Bs 200 millones”, que son fruto de la producción de hidrocarburos, minerales y madera de la región, donde cada comuna tiene su parte porque la Ley Departamental N.º 13 así lo dice. Para la Gobernación, la protesta fue dirigida por el MAS.

Y así, ese día, igual que en Abapó, los alcaldes bloquearon los valles, en Achira (Samaipata); la Chiquitania, en San Julián; y al norte, en Yapacaní. En paralelo, otro bloqueo del transporte pesado por un tema de impuestos.

El mal mayor
Llovieron acusaciones. Guerra de ida y vuelta. Pero fue un movimiento de caja lo que venció a los dos bandos: era 31 de mayo y el Gobierno, como cada fin de mes, transfirió las regalías a las cuentas de la Gobernación; gotearon solo Bs 20 millones, algo insólito en los 10 años de Rubén Costas al mando, “la peor caída de ingreso mensual por las regalías cruceñas de la década”, aseguró Vladimir Peña, secretario de Gobierno. La noticia congeló los ánimos, más de lo que el frío pudo hacer en los bloqueos.

Según el registro de transferencias a favor de la Gobernación, ni siquiera en 2006, año de la nacionalización de los hidrocarburos y primero de Costas al mando, el ingreso fue tan bajo: entonces el promedio fue de Bs 27 millones por mes.

Luego vino el ‘boom’ de las materias primas. Desde 2008, el pago nunca bajó de los Bs 30 millones, cita Peña, hasta llegar a rentas de Bs 86 millones en 2013 y Bs 85 millones en 2014. De ahí, la caída se empezó a notar en 2015, cuando el ingreso promedio bajó a Bs 62 millones por mes. Hasta hoy. Así lo corrobora el histórico (ver la infografía) de transferencia de regalías para los municipios, hecho con datos del Ministerio de Economía, y que fue usado por Amdecruz para reclamar sus deudas a Rubén Costas.

La Gobernación administró más de Bs 19.000 millones en la última década, de los cuales transfirió a las comunas Bs 700 millones por regalías. “Esta es solo una de las formas de invertir en las provincias”, dice Peña. En Amdecruz, ese argumento no convencía antes.

Pero si los bloqueos fueron por deudas de un pasado de bonanza, hoy, con la caída de las regalías en mayo, el mayor enemigo para la Gobernación y los municipios es el mismo y se ve en el futuro: según Peña, el año pasado, con un pronóstico del precio del barril de petróleo a $us 46 en el mercado mundial, se inscribió en el POA 2016 la previsión de cobrar Bs 539 millones por regalías, así cada mes el ingreso rondaría una media de Bs 45 millones.

Pero no. La economía parece tener vida propia. El precio del barril cayó —según Indexmundi, medidor de precios de referencia internacional— hasta $us 26 en febrero. Las regalías se desplomaron. Y ahora la Gobernación duda que pueda llegar a cobrar más del 50% de las regalías presupuestadas.

De modo que habrá mucho menos para repartir a las comunas, a las que transfiere recursos directos conforme al mandato de la Ley Departamental N.º 13 de Distribución de Regalías Departamentales: el 50% para los municipios productores, el 40% para los no productores y el 10% para pueblos indígenas. El 50-40-10 de los discursos del gobernador.

No todo se debe al recorte
El martes por la mañana nadie sabía en Abapó de la caída histórica de las regalías. Sentado sobre una piedra detrás del bloqueo, el concejal demócrata de Lagunillas Wilson Meneses defiende a Costas, pero también bloquea porque a su comuna se le adeuda Bs 14 millones de regalías desde 2011. “Allá tuvimos a Secundino Tardío (MAS) como alcalde de ‘facto’ y nunca las cobró”, dice. Pero tampoco se las pagaron al alcalde Héctor Contreras, elegido en 2015. El alcalde de Charagua reporta deudas desde 2014. Reclaman lo mismo en Cabezas, Yapacaní, Camiri, Pailón, Samaipata, El Trigal, Comarapa, Mairana, Saipina, Pampa Grande y San Julián.

Esto, para el alcalde demócrata de Moro Moro, Lucio Rojas, es una ‘movida política’ del MAS y patalean solo 13 alcaldes, algo en lo que coincidió Peña cuando se refirió a esa pelea, antes de imaginar la gravedad del recorte de regalías.

En la disputa se involucró hasta el ministro de Autonomías, Hugo Siles, que conminó a la Gobernación a reconocer su deuda, a lo que Peña respondió desafiando a debatir sobre el pacto fiscal, que para él contiene la solución a los problemas.

Vallejos, que en 2015 dijo al lado del gobernador: “Ahorita estamos contentos con las regalías”, abanderó el reclamo. Pero, salvo para Yapacaní, su reproche acabó con un llamado de Costas. Parecía que no quería atenderlos, pero los atendió hasta la madrugada. Algo cambió.

Los bloqueos desaparecieron. Costas firmó un compromiso de pagar en dos meses las regalías adeudadas. Amdecruz firmó para entregar una propuesta de pacto fiscal en agosto. Para la economía nacional, el invierno empezó y, siendo así, bloquear o atacar no va a salvar a nadie