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Al cabo de una reunión a puerta cerrada, realizada ayer en el Concejo Municipal de Santa Cruz, la ministra de Salud, Gabriela Montaño y la presidenta del organismo deliberante, Angélica Sosa, anunciaron la medida paliativa de firmar convenios con clínicas privadas para la atención de neonatos prematuros y de ese modo aliviar el hacinamiento de bebés en la maternidad Percy Boland.

A decir de la ministra, el efecto de la disposición será inmediato, aunque no dio nombres de las clínicas con las que, conjuntamente con la Alcaldía, suscribirán los contratos.

“Queremos anunciar que después de reuniones técnicas con el gobierno municipal, hemos decidido, como Ministerio de Salud, resolver la situación de emergencia, a pesar de que no es una competencia del Gobierno ni del gobierno municipal lo que está sucediendo en la maternidad, porque el que tiene la atribución de velar por la infraestructura y el equipamiento de los hospitales de tercer nivel, como la maternidad, es el gobierno departamental. Han estado en riesgo en estos días muchas mujeres y niños. Por eso estamos garantizando los recursos para que aquella saturación en la maternidad pueda ser solucionada”, indicó Montaño.

La ministra pidió a la dirigencia sindical de la maternidad dejar de lado el paro indefinido anunciado desde este lunes, luego de cumplir el de 72 horas. Laura Rojas, secretaria de conflictos de la Federación de Salud, indicó que se espera una nota oficial del Ministerio de Salud para declarar un cuarto intermedio.

Federico Urquizu, director de la maternidad, dijo desconocer el anuncio de la ministra, pero de darse el convenio con las clínicas cree que el servicio en el centro que dirige se aliviará notablemente, aunque cree que es una solución pasajera al problema.

Marcelo Ríos, director del Sedes, indicó que el tema de la salud en Santa Cruz es muy complejo como para echar la responsabilidad a un sector. Hizo notar que la maternidad es el único centro de tercer nivel en el departamento, al que le refieren pacientes que deben ser atendidas en el primer y segundo nivel a cargo de los municipios.

“Estamos saturados al igual que los centros de segundo nivel, aunque estos pueden aumentar la oferta de servicio porque tienen cinco hospitales y nosotros solo tenemos uno”, explicó Ríos.

Para mejorar la atención, el director del Sedes indicó que se ha dispuesto un personal permanente en la Percy Boland para administrar el sistema de referencias y contrarreferencias. “Muchos de los pacientes corresponden al segundo nivel. Por ejemplo, los niños con prematurez no extrema que solo necesitan pasar unos días para aumentar de peso, deben estar en un hospital de segundo nivel”, indicó.

El problema crece

El calvario de las mujeres embarazadas en el sistema público se advierte in situ, como lo percibió y se alarmó la noche del miércoles la concejala Angélica Sosa en una inspección al hospital de la Villa Primero de Mayo, al punto que prohibió que los pacientes duerman fuera del nosocomio desde la noche anterior por un cupo para el día siguiente y dispuso que las fichas se entreguen al usuario de 11:30 a 13:30.

Mientras las autoridades discuten por las competencias, las embarazadas trajinan dificultosamente de un centro a otro, donde muchas veces se les niega la atención por falta de fichas o las mandan a otro hospital.

Fue el caso de Silvia Acapa J. (22), a quien refirieron del centro 10 de Octubre, en la Pampa de la Isla, al hospital de la Villa, pero no halló ficha y le dijeron que vuelva a intentarlo el lunes. “Llevo ocho meses de embarazo. Anoche vine a hacer fila y dijeron que ya no se atendía de esa forma. Volví ahora y no hallé ficha”, lamentó la mujer.

Regina Saga (27) llegó fatigada y adolorida con su voluminosa barriga producto de 38 semanas y cuatro días de gestación. O sea, a punto de dar a luz. Tampoco la atendieron por falta de ficha. “Me hicieron mis controles en Satélite Norte, donde vivo. De allí me refirieron al hospital Japonés, de donde me derivaron al hospital de la Villa para que me programen la cesárea”, señaló preocupada la mujer, que retornó al Japonés en busca de explicación.

“Vine del centro 18 de Marzo para que me atiendan de emergencia en este hospital de la Villa por un monitoreo fetal, pero me dijeron que no había ficha”, expresó antes de subir a un microbús para volverse a casa.

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