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Santa Cruz es uno de los departamentos con mayor diversidad en su fauna silvestre, la cual está amenazada por los traficantes, que capturan animales salvajes para venderlos como mascotas, sin importar el daño causado en su integridad.

A un año de la apertura del Centro de Atención y Derivación de Animales Silvestres, a cargo de la Gobernación, se han recuperado  800 ejemplares.

La construcción de los ambientes y las jaulas le costaron Bs 250.000 a la Gobernación, pero falta edificar un área de cuarentena donde se puedan tratar los animales, para ver si los devuelven a su hábitat o se los deriva a uno de los cuatro centros de acogida. 

Maltrato
Los animales llegan afectados a este centro, como es el caso de una pareja de loros parabachis, cuyo plumaje verde fue decolorado con cloro para que parezca amarillo. Otro caso fue el de una hembra de jaguar procedente de Guarayos, a la cual le extrajeron los colmillos. 

Los loros son las aves más cotizadas para convertirlas en mascotas, pero la gente no le proporciona los alimentos que ellos necesitan. “Suelen darle pan remojado con café o chocolate, cuando el loro precisa frutas y semillas de acuerdo a la estación”, dijo Yandery Kempff, directora de Recursos Naturales de la cual depende este centro de acogida.

Negocio redondo
El tráfico de animales silvestres es el cuarto negocio ilícito en el mundo, detrás de la venta de armas, de drogas y de la trata de personas. Por año, la venta de fauna salvaje genera $us 23.000 millones. 

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