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Es casi mediodía y la afluencia de personas a los cementerios se intensifica. Panes, frutas, velas y fotografías son la carga que llevan los familiares para reencontrarse con sus seres fallecidos. La tradición andina, que se extiende hasta los valles y, en muchas ocasiones, integra los ritos en todo el país, cuenta con elementos propios.

El padre Raúl Arrazola explica la diferenciación entre la celebración de Todos Santos y el Día de los Difuntos. "Hoy, lunes, se recuerda a todos los santos que han llegado al Reino de Dios y que no están inscritos en el santoral. Mañana (martes) es la festividad de todos los difuntos", indica el religioso.

La comunidad católica prioriza esta celebración con una oportunidad para recordar a los difuntos y rezar por ellos. La Iglesia en Santa Cruz organiza misas para recordar a las personas fallecidas. En la Catedral, por ejemplo, se oficiará una celebración en memoria de todos los obispos difuntos que permanecen enterrados en el mismo templo.

Las tradiciones en el oriente boliviano no cuentan con grandes ritos. Las familias llegan a los cementerios con velas y flores para  visitar a sus seres queridos en sus tumbas y rezar por su descanso eterno.

Los ritos andinos no solo son más vistosos sino que fusionan la mirada católica con la perspectiva prehispánica. El sincretismo religioso tiene matices particulares en cada región y se matiza con cuestiones culturales locales.

 Carlos Ostermann ha estudiado en profundidad la esencia de los ritos andinos. "Se celebra una recreación, un deseo de volver a rearticular el ciclo de la vida", resumen en una primer vistazo.

La festividad se vincula con el primer ciclo de agua que marca la cosmovisión andina. Ostermann detalla que, a inicios de noviembre corresponde el periodo de lluvias que conlleva la etapa productiva de la tierra. "La naturaleza vuelve a renacer", señala.

Centrando la mirada a los ritos que se trasladan a los cementerios, el estudioso detalla la forma de entender la vida y la muerte por parte de los aimaras. 

"A la muerte de una persona, nace un nuevo ser en el corazón de esa persona fallecida", explica Ostermann. En Todos Santos, los familiares acuden a los cementerios para "encontrarse con los bebés que nacieron de ese corazón"

La fusión de ambas culturas señala que al mediodía del 1 de noviembre, las almas vuelven para reencontrarse con sus familiares y retornan, un día después, a su lugar de descanso.

"Se vive como un momento de encuentro", dice Carlos Ostermann. Por eso, los familiares arman altares donde colocan  comidas y frutas que más gustaban a los difuntos.

Las 'tantawawas' se ha convertido en un elemento esencial de los ritos. "Es una palabra que tiene tres significados: viejo, pan y encuentro", explica Ostermann.

Nuevamente, la fusión de tradiciones y explicaciones se siente en las formas de presentar los panes. Los pequeños muñecos que evocan a los bebés que renacen del corazón sin vida, se suman las escaleras para "ayudar a que los difuntos lleguen en este día", aclara.

Durante algo más de 24 horas, familias enteras trasladan su centro de atención de la casa a los cementerios. Un encuentro que fortalece los lazos de la familia entre los que viven y los que  ya partieron.



Las velas iluminan el mundo de las ánimas en una jornada que se las evoca con cariño y dolor. Foto: APG

Las flores adornan las tumbas de los seres queridos. Un recuerdo lleno de emociones. Foto: Juan Delgadillo

El control para evitar el ingreso de bebidas alcohólicas se intensifica en el ingreso de los cementerios. Foto: Juan Delgadillo

Elementos tradicionales componen el altar que aguarda la llegada de las almas. Foto: APG




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