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Foto: Hernán Virgo

En la pulpería de Lidia Muñoz el olor a peces muertos era insoportable ayer, antes del mediodía. Metros más allá, a orillas de la laguna de regulación Palma Verde, en el barrio del mismo nombre, un contenedor contenía los animales muertos, los cuales fueron sacados de las orillas el pasado viernes. El desastre medioambiental se produjo por la rotura de un ducto emisor de alcantarillado sanitario que controla la cooperativa Saguapac, la que ha enviado una cuadrilla de obreros de una empresa que fue contratada para realizar la limpieza.

El fin de semana, las altas temperaturas aumentaron el problema, pues el viento de norte llevaba el mal olor a otros barrios como Motacucito, donde Virginia Arias indicó que sus hijos estaban mareados y con ganas de vomitar por el olor nauseabundo.

Marcelo Cortez, el guardia que fue contratado para vigilar que nadie ingrese a pescar, refirió que el jueves sacaron cuatro carretillas de peces muertos que estaban entre las plantas acuáticas, los mismos que ni las garzas ni los cuervos intentaron comer. Pese a que la cantidad fue mucho menor, ayer fue sustraída una carretilla llena de animales muertos.

Roy Armata, otro vecino de Palma Verde, lamentó que permanentemente suceda este tipo de desastre, por lo que pidió a las autoridades ejercer mayor control.

Enterada del problema, la directora de Medioambiente de la comuna, Michelle Lawrence, manifestó que luego de verificar el origen de la contaminación, se evidenció que fue materia fecal la que llegó hasta la poza a través del canal de drenaje pluvial.

“Inmediatamente dimos parte a Saguapac para que tome las medidas respectivas, pues los vecinos dijeron que el mal olor se sentía desde hace 10 días. De persistir esta situación vamos a reportar el daño a la Gobernación”, añadió.

Lawrence dijo que se ha logrado que Saguapac instale dos aireadores para devolver el oxígeno al agua y también ha solicitado que se tomen muestras para análisis físico-químicos.

Medidas

Conocida la contaminación, Luis Emilio Vargas, jefe de Medios de Comunicación de Saguapac, hizo conocer que fue un hecho fortuito el que causó el daño al ducto colector situado a 500 metros de la laguna, rebalsando las aguas servidas, pero de inmediato lograron controlar la situación.

“Los peces mueren cuando hay menos de 0,4 miligramos de oxígeno por litro. El sábado se hizo el análisis y este arrojó, 0,6 mg/L y hoy (ayer), fue de 10 mg/L. Los dos aireadores han dado resultado, pues devolvieron la vida al agua de la laguna”, explicó.

Además, Vargas reveló que la contaminación de esa poza también se debe a que la gente echa basura, como plásticos, botellas tipo pet y pañales desechables usados. 

“Hemos sacado más de 5.000 kilos de desperdicios inorgánicos que son una fuente alta de contaminación. Asimismo, las conexiones cruzadas que permiten el vaciado de aguas de lluvia al tubo de alcantarillado sanitario nos revientan los ductos, provocando rebalses”, refirió Vargas, que añadió que el monitoreo del agua se realizará hasta el jueves.

En cuanto a las sanciones de parte de Medioambiente de la Gobernación, Mauricio López, explicó que el hecho fue reportado por Saguapac y, al tratarse de algo no previsto, no se enmarca como infracción administrativa.