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"Era un excelente profesional, persona y padre, además de un gran amigo. Humilde, callado, pero cuando se enojaba era bravo”, así recuerda Mariano Aguilera, presidente del Ingenio Azucarero Guabirá, a Rudiger Trepp del Carpio, el gerente general de la empresa que falleció en junio de este año debido al coronavirus.


Paceño de nacimiento, Rudiger Trepp del Carpio estudió en Alemania, país de origen de su progenitor, donde se formó profesionalmente como ingeniero mecánico. Al egresar retornó al país y en 1966 comenzó a trabajar en el Ingenio Guabirá (bajo el mando de la Corporación Boliviana de Fomento en ese momento).

Héctor Justiniano, expresidente de la Cainco y quien compartió los primeros años de vida laboral de Trepp, indicó que el ejecutivo empezó a trabajar en Guabirá como jefe de mantenimiento mecánico.


Luego de varios años desempeñando esa función y llegar incluso a ser gerente, Trepp se retiró de la organización para probar suerte en la empresa Única (también del sector cañero). 


“Cuando se privatiza Guabirá los cañeros, que junto con los trabajadores se hicieron con la propiedad del ingenio, lo convocaron para que vuelva y reasuma su liderazgo”, explicó Justiniano, quien considera a Trepp como una persona muy equilibrada, justa y racional en todas sus acciones y decisiones.


Legado


Bajo la gestión de Rudiger Trepp del Carpio el Ingenio Azucarero Guabirá logró colocarse como uno de los principales actores de la actividad productiva en Santa Cruz y el país, alcanzando una producción de más de 2 millones de quintales de azúcar por año.


En 2008, y a la cabeza de Trepp, Guabirá realizó una de las inversiones más grandes de su historia en la compra de equipos: $us 22 millones para alcanzar una molienda de 14.000 toneladas de caña por día.


Para este año y aún bajo su liderazgo, el ingenio proyectó una producción de 2,6 millones de quintales de azúcar y 95 millones de litros de alcohol.


Homenaje merecido

Para despedir y homenajear a Trepp, el directorio y trabajadores de Guabirá organizaron una ceremonia religiosa en instalaciones de la industria.


En esa oportunidad, Aguilera manifestó que la partida de Trepp dejó un vacío difícil de llenar. “Todos estamos consternados, recibí llamadas de Colombia, Chile y otros lugares donde hizo amigos gracias a su trabajo. Fue un orgullo para Guabirá”, dijo.


Algunos de los colaboradores que recordaron al ejecutivo en el acto lo describieron como “un compañero más de trabajo” y “un trabajador incansable que quería a la empresa”.