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“Cada vez que salía al trabajo en bici llamaba a mis padres para que se sientan tranquilos. Ellos igual quedaban con la pena”, confiesa Blanca Varinia Parrilla. Al igual que muchos, la bicicleta se convirtió en su transporte habitual para acudir a su trabajo. La pandemia había impuesto una nueva forma ‘segura’ de trasladarse. Apenas fueron unos días hasta que, con el retorno del tránsito, los riesgos y miedos volvieron.

Casi a diario se repiten las imágenes de vehículos accidentados fruto, en la mayoría de las ocasiones, de la imprudencia. En torno a ellos ronda la tragedia para inocentes peatones, ciclistas o pasajeros que, sin quererlo, se ven involucrados. El sábado se llevaron la vida de un joven, Sebastián. Pero no es el primero ni, desafortunadamente, el último.

De manera recurrente se denuncia que los conductores responsables de los siniestros tratan de escaparse de la escena y eludir de esa forma la culpabilidad. Piensan que al escapar pueden rehuir la responsabilidad, dice el teniente coronel Erland Monasterio, subdirector de Tránsito.

“La omisión de socorro es un agravante”, dice Monasterio de forma tajante y directa. Enfatiza la gravedad del caso porque, en la huida, se deja atrás una víctima. Ya sea un peatón o un ciclista, incluso si se atropella a un animal, la fuga “es un indicio de culpabilidad”.

El abogado cruceño José Luis Bravo ha defendido en varias ocasiones a víctimas de accidente de tránsito. Concuerda con Monasterio, incluso con la misma insistencia, en que la huida no es una salida. “No cometa el error de darse a la fuga. Más allá de las consecuencias del accidente, con la huida se suma el delito de omisión de socorro”, indica.

Para el subdirector de Tránsito, “el accidente es un incidente que nadie lo busca”, pero, eso sí, no se puede evadir. La norma “contempla la obligatoriedad de precautelar la vida, la prioridad es auxiliar a la persona” y con la fuga se agrava el hecho puesto que “además de presumir la culpabilidad, se agrega el delito de omisión de socorro, lo cual endurece las sanciones que puedan recaer.

¿Por qué se huye en un accidente de tránsito?

Forma parte del comportamiento inadecuado al volante. Desde que uno es aprendiz al volante, está esa voz errada que aconseja huir en caso de accidente. Hay personas que creen que huir significa “quitarse un problema de encima”, mientras que otros piensan que,  “si te pilla la policía, es todo plata para salir”.

Monasterio recuerda que la labor de la Policía, en estos casos, se circunscribe a la Ley 3988 relativa al tránsito, que indica que, ante un hecho de tránsito, se debe dar parte a la policía para que cumpla con el acta procesal. Esta es la parte más temida para muchos conductores, pero el subdirector de Tránsito trata de desmitificar. “Nosotros buscamos una solución pronta al problema a través de la conciliación entre las partes”, asegura.

Claro, se podría conseguir ese mismo acuerdo de palabra sin necesidad de la participación policial, “pero a los pocos días alguno incumple el acuerdo y acuden a nosotros, la Policía, para que ayudemos en la solución del problema. Somos la única instancia que da seguridad con el informe técnico”, agrega Monasterio.

Si el accidente se ha producido de manera fortuita, se tiene como un hecho administrativo”, aclara el abogado José Luis Bravo al explicar el procedimiento para evitar los consejos inescrupulosos. “Sin lesiones en ninguna de las partes, la Unidad Operativa de Tránsito resuelve, con un informe técnico, el grado de responsabilidad para cubrir los daños materiales”. De esta manera, se completa el proceso.

El problema surge cuando los daños son cuantiosos o se producen lesiones de gravedad en los involucrados. “Antes de la pandemia, de los 7 u 8 accidentes que atendíamos desde el Comando (hace alusión a la zona dentro de la ciudad) podían considerarse como grave 1 o 2”, matiza Monasterio. En estos casos, la Policía elabora un informe que pasa a Ministerio Público para que resuelva el caso y disponga el resarcimiento de los daños.

Bravo aconseja que el conductor implicado acepte el proceso abreviado y no busque formas de evadir la responsabilidad. “Hay quienes huyen porque no quieren verse involucrados o ser mostrados en la prensa como parte de un accidente”.

El apoyo silencioso

La coordinación interinstitucional facilita que Gobernación, Alcaldía y Policía compartan las imágenes de las cámaras de seguridad que facilitan el control en las calles. También cuentan con el apoyo de empresas y domicilios que contribuyen con la cesión de las cintas.

“Son evidencias que se transforman en pruebas a solicitud de la autoridad competente”, explica Monasterio. Con el apoyo de las cámaras, se logran resolver la mayoría de los incidentes de tránsito. La fuga no evita la acción policial.

Monasterio aprovecha la oportunidad para recordar que, ante un accidente, hay mucha gente que graba con sus teléfonos las escenas. Esos videos también pueden enriquecer la investigación. Sin embargo, “nos hace falta mayor prudencia como sociedad, pues al compartir esas imágenes en las redes sociales alimentamos el morbo”.

Solicita a la población acudir con dichas imágenes a la Policía y ayudar en la investigación. De esta manera se han podido resolver varios accidentes que involucran a peatones, ciclistas e, incluso, mascotas.

Las normas para el traslado en bicicleta

Con la pandemia, las carreteras se han llenado de bicicletas y motocicletas. “Supone un mayor riesgo”, confiesa Monasterio. De acuerdo al Código de Tránsito, la bicicleta está considerada como un vehículo de transporte con tracción humana y debe cumplir las normas de tránsito al igual que una motocicleta.

“Hay ciclistas que no respetan ninguna norma”, afirma el subdirector de Tránsito, quien ya ha atendido algunos casos de peatones atropellados por ciclistas. En casos de lesiones, la norma incluye sanciones para los ciclistas.

Blanca Varinia Parrilla es consciente que, en la vía, debe acatar las normas de tránsito. “El ciclista también debe ser muy responsable y precavido, más aún sabiendo las diferentes clases de conductores que hay. Es importante que toda bicicleta cuente con luces traseras y delanteras, porque cuando me ha tocado estar en auto, uno se encuentra con ciclistas a los que no se los ve hasta estar recién demasiado cerca”, lamenta.