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Tuvo que viajar durante un día en canoa para llegar a Rurrenabaque (Beni). Luego fue hasta Trinidad y de ahí partió, hace 30 días, como parte de la undécima marcha indígena, que está por arribar a la capital cruceña en estos días.

Jenny Chuqui, indígena takana, viene de la TCO Takana 3, comunidad Nuevo Reyes, acompañada por su cuñado y tres hijos, una de 15 años, otro de uno, y el que lleva en el vientre.

Jenny ha cumplido cinco meses de gestación en el recorrido, salió de cuatro meses. En su tierra dejó a su esposo y a su hijo de nueve años, no pudieron viajar porque el pequeño está en clases y su esposo aguardaba al INRA, ya que es de los pocos comunarios que conoce los puntos en el monte.

Según Jenny, tuvo que hacer el sacrificio para exigir respeto a su territorio, que ha sido declarado reserva municipal, cosa que les afecta, primero porque no fueron consultados, a pesar de ser territorio indígena reconocido, y segundo porque de ese modo empiezan a imponerles una serie de medidas, como los cupos en la pesca, etc., que afectan su forma de vida, ya que los ingresos que generan para sobrevivir provienen de sus chacos y de la pesca.

Chuqui se quejó, además, de que pretenden arrinconarlos junto al río Beni, que los inunda de forma constante.

A pesar del sacrificio, y de que no se ha realizado control médico alguno, la indígena dice que no tiene opción, y que tampoco ha sufrido grandes molestias, excepto un poco de dolor a la altura del vientre, pero aseguró que cuando esto sucede, se sube al vehículo. En su tierra no hay centros médicos, tiene que viajar a los centros más poblados para eso; pensaba realizarse chequeos, pero con la marcha no fue posible. 

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