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Por Carlos Quinquiví, corresponsal

El aumento de casos positivos y seis fallecidos por Covid-19, entre enero y febrero de este año, obligan al Comité de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM), a desautorizar la realización del corso y otras actividades carnavaleras en San Ignacio de Velasco.

El acalde y presidente del Comité de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM), Moisés Salces, en conferencia de prensa, dijo este jueves que se suspende el Carnaval, no se permitirá los tres días de fiesta y mediante decreto municipal quedan prohibidas las aglomeraciones en las calles, lugares públicos durante el feriado.

Esta medida es para evitar que sigan aumentando los contagios y decesos por coronavirus en la población más grande de la Chiquitania: San Ignacio.

A decir de Salces, los que infrinjan la norma municipal serán sancionados y los locales, clausurados.
“Nos preocupa la salud de la población. Hasta ayer seis personas fallecieron por Covid-19; vamos a seguir trabajando en preservar la salud y la vida, para que no mueran más ignacianos", dijo al instar a la población a que practique las medidas de bioseguridad, como el uso del barbijo, el distanciamiento físico, el uso del alcohol en gel en los centros de abastecimiento como mercados, financieras, surtidores, farmacias y en las unidades educativas.

Sin embargo, en San Ignacio, a diario se ven concentraciones masivas por las campañas políticas.

Otras restricciones

A partir de hoy también el COEM determinó extender el horario de circulación de la población desde las 4:00 de la mañana hasta la medianoche, es decir, que se ha flexibilizado dos horas más para que la gente pueda movilizarse. Antes era desde las 4:00 de la mañana hasta las 22:00.

El alcalde dijo que los responsables de hacer cumplir el decreto edil y los horarios establecidos son la Policía Boliviana de Frontera, la Gendarmería municipal y la Defensoría. Los infractores serán detenidos y los vehículos retenidos en el Comando de la institución del orden.




El corso de San Ignacio de Velasco del año pasado, antes de la llegada del Covid-19 a Bolivia/Fotos: Carlos Quinquiví

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