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San Juan se celebra con tradiciones que unen a las familias y traen prosperidad

Martes, 23 de junio de 2026 a las 04:00
Una de las celebraciones más esperadas es la fiesta patronal de Porongo, donde los bau-tizos y las procesiones son parte del programa./Foto: EL DEBER

La fiesta revive tradiciones alrededor del fuego, el agua y la convivencia con los seres queridos. En el área rural persisten rituales como bañarse en ríos, la marcada de ganado y el corte de cabello. En Porongo se realiza la pisada de brasas.

Hablar de San Juan para Hilda Suárez (58) es regresar a los años de su infancia, cuando el frío de junio reunía a las familias alrededor de las fogatas y la noche más fría del año se convertía en una fiesta llena de tradiciones.

Si bien en las ciudades el encendido de fogatas está restringido por temas medioambientales, en el área rural perduran costumbres alrededor del fuego y el agua para atraer prosperidad y buena salud.

Hilda destaca que en muchas provincias la víspera de San Juan sigue siendo una de las celebraciones más esperadas del año.

Días antes de la fiesta, las familias recolectan la leña para las fogatas, alrededor de las cuales se congregan vecinos y parientes para compartir. En algunos lugares, la reunión se acompaña con sucumbé caliente, chorizos y otras comidas típicas que ayudan a combatir las bajas temperaturas.

Las tradiciones continúan al amanecer del 24 de junio. En varias comunidades, una de las primeras actividades del día es bañarse en el río. La costumbre está ligada a la creencia de que el agua es bendita por la relación de la festividad con San Juan, quien bautizó a Jesús.

Los pobladores confían en que el agua fría no enferma y que, por el contrario, ayuda a fortalecer la salud.

En el Chaco, la festividad tiene además un fuerte vínculo con la actividad ganadera. San Juan se celebra en torno a la marcada de reses y es una jornada en la que productores y familias se reúnen en los corrales para señalar y marcar a los animales.

La faena se extiende durante todo el día. Mientras se realiza el trabajo con el ganado, se carnea una res para compartir un asado. Algunas familias conservan antiguas prácticas de agradecimiento a la tierra, enterrando las menudencias o la sangre del animal bajo una piedra colocada en el corral como una ofrenda destinada a pedir prosperidad y buena producción.

La actividad comienza con una semana de anticipación con el juntado del ganado de los campos para llevarlos a los potreros.

Los niños también celebran. La noche del 23 de junio arman corrales de arena y, al día siguiente, acuden a observar las huellas que quedaron marcadas en la tierra. Según la tradición, las pisadas permiten interpretar qué animales se criarán o qué productos abundarán durante el año.

Alcira López recuerda que en Tarija los más chicos también esperaban con entusiasmo la celebración para reírse de los cortes de cabello de los más pequeños y participar en las travesuras que formaban parte de la festividad. Aunque muchas de esas costumbres han desaparecido, Alcira asegura que todavía se conservan en algunas provincias.

“En las ciudades ya no se pueden hacer fogatas, aunque muchas familias mantienen el espíritu de la fiesta con fogatas artificiales”, comenta.

Señala que el agua también ocupa un lugar especial en las celebraciones de San Juan. Recuerda que antes del amanecer, las madres y abuelas entraban a los dormitorios de los niños con un vaso de agua en la mano. Mientras mencionaban el nombre de San Juan, les rociaban agua en el rostro, provocando que despierten a sobresaltos en medio de las carcajadas familiares. La tradición se mantiene en el área rural, donde muchos también van al río, arroyos o lagunas a bañarse.

La costumbre está relacionada con una antigua creencia popular: bañarse o mojarse en San Juan ayuda a fortalecer la salud y aleja las enfermedades durante el resto del año.

Otra de las prácticas más esperadas era ‘tiliada’, en la que los niños recibían su primer corte de cabello.

Para la ocasión, les hacían trenzas o simbas y se organizaba una reunión con familiares, padrinos y amigos. Cada persona que tenía el privilegio de cortar un mechón debía dejar una contribución económica o un regalo. Después de la ‘tiliada’ comenzaban los festejos. Según la tradición, cortarse y lavarse el cabello durante San Juan ayuda a evitar su caída y al crecimiento.

En la víspera de San Juan, más de uno ha fortalecido la amistad con alguna persona, toda vez que se acostumbra a saltar la fogata tomados de la mano. Otros creen que si piden un deseo, se le cumplirá.

En Porongo la celebración es especial, porque es la fiesta patronal, donde hay bautizos, procesiones y pisada de brasas.

ORIGEN DE LA FIESTA

San Juan se celebra cada 24 de junio, cuando se conmemora el nacimiento de San Juan Bautista, una figura central del cristianismo reconocida por haber bautizado a Jesús en el río Jordán. La fecha fue establecida seis meses antes de la celebración de la Navidad, ya que el Evangelio señala que Juan nació seis meses antes que Jesús.

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