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Con homenajes a la vida y la fe de los cruceños, como lo definió la alcaldesa interina Angélica Sosa, Santa Cruz dio inicio a las celebraciones del 24 de septiembre con el nombramiento de tres nuevos hijos ilustres, así como otros personajes que pusieron el hombro a esta tierra que vive una efeméride atípica debido a la crisis sanitaria y económica en la que se ha visto envuelta en los últimos meses, marcada principalmente por la expansión del Covid-19.

Dora Luz Revuelta de Dávila fue la primera en ser reconocida como hija ilustre de Santa Cruz y recibir la Cruz de la Orden Capitán Ñuflo de Chávez por su labor al frente de las Damas Voluntarias de Santa Cruz (Davosan), institución solidaria de la que es líder y que aboca sus labores a aliviar la problemática de salud de personas de escasos recursos.

"Soy voluntaria desde mi niñez. Tengo dentro de mi corazón el servir y amar a la gente que no tiene recursos, pero que devuelve una sonrisa cuando se salva su vida. Es algo que no tiene precio", resaltó la líder de Davosan con 45 años de trayectoria y miles de personas asistidas con la ayuda de la entidad.

Para la 'Sra. Dora Luz', como bien la conocen en el medio cruceño, ser nombrada hija ilustre y predilecta es un honor, pues "¿qué quiere más en la vida una persona que no sean sus hijos?", señaló en referencia al reconocimiento y acotó que el homenaje también va para otras 60 damas que son parte de Davosan.

El segundo en recibir el mismo reconocimiento fue el doctor Herland Vaca Díez, expresidente cívico y director del Instituto del Riñón, entre otros cargos. Su figura también es destacada por el aporte desde el área de salud a la lucha contra la emergencia sanitaria del coronavirus; asistió al área de salud de la municipalidad e impulsó el tratamiento contra la enfermedad.

"Nos reunimos y emprendimos la lucha contra el virus en equipo y con profesionales jóvenes. Personas con voluntad, disposición, capacidad y valentía. Fueron muchos quienes acompañaron el estudio y observación de la enfermedad. Pasamos momentos de angustia e incertidumbre, pero la valentía, el coraje y la fe siempre estuvieron por encima de todo", manifestó el galeno al ser reconocido por la municipalidad.

Para Vaca Díez, en situaciones de crisis saca lo peor de una sociedad, pero también sale lo mejor, al exponer que hay distintos personajes que sacrifican su bienestar para cuidar a los demás y la pandemia demostró que existen personas valiosas en Santa Cruz.

Posteriormente fue distinguido como hijo ilustre monseñor René Leigue, obispo auxiliar de la Arquidiócesis Santa Cruz, reconocido por su labor con las personas más vulnerables, tanto en la zona rural como en los barrios donde pesan el hambre y la necesidad. 

En su mensaje, monseñor Leigue dijo que la sociedad necesita de personas de bien, honestas, que amen y quieran a la gente. "Somos hijos de un Dios que nos ama, que nos quiere y nos perdona. Que la paz venga por medio del perdón y del amor al prójimo. Uno trabaja sin esperar a ser reconocido; la misión y vocación nos llama a trabajar por todos", resaltó.

El religioso recordó que la misión de la Iglesia es la de ser profeta, anunciar las buenas noticias y denunciar lo que no está bien. También llamó a la unidad de la población, a trabajar por todos y por la paz para salir adelante.

Entretanto, la alcaldesa Sosa expresó que septiembre es un anuncio para asumir un nuevo comienzo en el que no hay que dejar de lado ideales inclaudicables como la convivencia pacífica, la libertad, la democracia y el desarrollo sustentable, algo que se busca desde los ocho municipios metropolitanos de Santa Cruz.

"Como alcaldesa interina de Santa Cruz convoco a mirar el presente y el futuro desde la libertad y el respeto. Tenemos la responsabilidad de mantener el legado de nuestros próceres con espíritu emprendedor, vocación de servicio y amor por nuestros semejantes. Por nuestros jóvenes, niños mujeres", concluyó Sosa.

A los hijos ilustres se suman otros reconocimientos, como la labor del Colegio Médico de Santa Cruz, el doctor Hugo Heredia; el comandante departamental de la Policía, Enrique Terán; comandante general de la Policía Boliviana, Rodolfo Antonio Montero y los militares Marvel Antonio Rodríguez y Arturo Marcial Echalar.