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Santa Cruz, donde el esfuerzo y el entretenimiento no duermen

Domingo, 28 de septiembre de 2025 a las 00:06

El comercio, las industrias y los servicios se mantiene activos en horario nocturno. La noche ofrece oportunidades de trabajo, pero también se abre a la diversión

Santa Cruz de la Sierra, la ciudad que no duerme. Mientras que en muchos hogares se apagan las luces para descansar, otro motor comienza a activarse y la urbe cruceña cobra un nuevo pulso. Los mercados, que cierran sus puertas al público, se abren para recibir los productos que serán comercializados al amanecer y las industrias trabajan sin pausa para garantizar el abastecimiento de alimentos.

La actividad tampoco se detiene en los espacios gastronómicos y de entretenimiento, y en servicios esenciales, como la limpieza urbana, que renuevan sus turnos y se suman al trabajo inagotable de la ciudad.

A la medianoche, en los centros de abastecimiento comienza una intensa actividad, con camiones que descargan hortalizas, frutas, carnes y abarrotes que se acomodan para el comercio del día siguiente. Es un ciclo ininterrumpido que asegura que cada amanecer los estantes estén llenos de productos frescos para su comercialización, principalmente a los dueños de tiendas, que madrugan para abastecerse.

“La ventaja es que uno entra con vehículo y puede ir comprando verduras, productos cárnicos y lo que se necesita, porque hay de todo. Para mí es complicado venir durante el día, porque hay más tráfico y también se tiene que atender el negocio”, dice René Molina, que tiene un restaurant por la radial 17 y medio, por lo que hace sus compras en el mayorista Abasto, un centro de abastecimiento que está en movimiento las 24 horas, de lunes a lunes.

Por lo general, René, después de medianoche, carga en mano el listado de los ingredientes que necesita para el menú de su local y se pierde entre las luces blancas y naranjas que cuelgan iluminando cada uno de los puestos, donde hay camiones cargados con canastos de verduras.

Las industrias también sostienen su pulso en la madrugada. Panificadoras, frigoríficos y fábricas trabajan a contrarreloj para garantizar el abastecimiento de los alimentos.

Además, hay servicios que no paran, como el de la limpieza de calles, que generan fuentes de empleo. Carlos, empieza a mover su escoba y carretilla a las 21:00 para dejar limpia las calles del sector que le toca en el barrio Magisterio, donde trabaja lunes, miércoles y viernes, porque martes, jueves y sábado barre en otra zona. Lleva un cuarto de siglo en el oficio del aseo urbano, ya que trabajó también con los dos anteriores operadores.

“Empecé desde que salí del colegio, me gusta tener mi zona limpia para que el supervisor la encuentre como tiene que ser, por eso nunca he tenido ningún reclamo”, cuenta.

Con los años, la oscuridad de la noche se ha convertido en su aliada, toda vez que lo protege del sofocante calor, ya que su oficio es recoger los residuos de la calle, por lo que es imposible estar bajo sombra.

Su horario de trabajo es de ocho horas en la mañana, pero él optó por hacerlo en horario nocturno, porque hay menos circulación de motorizados. “Uno barre mejor y trabaja más tranquilo en la noche”, dice.

La Santa Cruz productiva también se transforma en bolichera y bohemia por las noches, ofreciendo entretenimiento y una variada oferta gastronómica. Restaurantes, bares, discotecas ven el amanecer y generan empleo.

Desde la plaza principal hasta las zonas alejadas, la ciudad ofrece un plan distinto para cada quien. Pensar en Santa Cruz sin sus escapadas nocturnas es tan impensable como imaginarla sin la Expocruz o sin su carnaval: la alegría, tan arraigada en la identidad cruceña, encuentra bajo la luna el mejor escenario para canalizarse.

Más de una veintena de locales se concentran en el corazón de la ciudad, ofreciendo ambientes que van desde lo más reguetonero hasta lo roquero y pop pensado para un público más maduro.

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Carlos carga sus herramientas de trabajo, con las que barre las calles /Foto: Fuad Landívar

A partir de ahí comienza a desconcentrarse por los anillos. Avenidas como Melchor Pinto, Roca y Coronado, final Piraí, la Villa Primero de Mayo, Alto San Pedro y hasta los alrededores de los mercados con sus licorerías abiertas hasta el amanecer alimentan ese motor nocturno que no se detiene.

Los viernes, las kjaras se han convertido en toda una cultura festiva, al igual que los caldos y ‘agachaos’ que esperan a los comensales desde la medianoche.

Natalia vive con su abuela de 76 años que tiene hipertensión, y más de una vez ha tenido que salir de madrugada al servicio de emergencias o una farmacia para comprar medicamentos. “Esta ciudad no para. Es impresionante el movimiento. Por las noches encuentro más boliches y licorerías que farmacias, pero no todo es diversión, porque hay serenos, personas vendiendo y empresas trabajando”, comenta.

Motor económico

Durante los actos por los 215 años de la gesta libertaria, las autoridades destacaron el dinamismo de la ciudad y del departamento cruceño, motor económico del país.

El gobernador Luis Fernando Camacho subrayó que el pueblo cruceño “siempre sueña en grande ante las dificultades” y recordó que el departamento es motor de desarrollo: produce el 70% de los alimentos que llegan a la mesa de cada boliviano, aporta un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y es el principal receptor de migración interna y externa.

Somos la región más poblada y de mayor crecimiento. Somos tierra fértil, de hombres y mujeres que saben trabajar, innovar y exportar. Y lo hacemos con conciencia de futuro: no se trata solo de producir más, sino de producir mejor”, afirmó.

Para 2024, el departamento cruceño produjo más del 76% del volumen total de alimentos en Bolivia, lo que equivale a unos 15 millones de toneladas anuales, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

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El movimiento de trabajadores y el paso del tren por el Parque Industrial/Foto: Fuad Landivar
 

PARA SABER

Crecimiento poblacional. Santa Cruz no solo es el motor económico del país, sino el epicentro de su crecimiento poblacional, una región que sigue atrayendo migrantes internos y externos en busca de oportunidades. En el departamento habitan 3.122.605 personas. La cifra representa el 27,5% de la población total del país, que alcanza los 11.312.620 de habitantes, mientras que la capital reúne a 1.610.982 habitantes y es la ciudad más poblada del país.

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