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Son buenas noticias. Santa Cruz ha logrado cortar la transmisión de la rabia canina y se encuentra en una situación de control de la enfermedad, la misma que hasta hace tres años era uno de los principales problemas de salud que ponía en riesgo a los humanos. Ahora las autoridades sanitarias apuntan a su eliminación.

Según los datos oficiales, en lo que va del año el departamento ha registrado solo dos casos de rabia canina, lo que representa una caída significativa, si se compara con los datos del 2017, cuando se contabilizaron 664, a lo largo del año. 

Las autoridades atribuyen este logro a la aplicación de la vacuna de cultivo celular, que se aplica desde finales de 2017 y garantiza una inmunidad más rápida y prolongada en los animales, además de los efectos positivos del confinamiento.

El director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Marcelo Ríos, resaltó que los avances en la lucha contra la rabia canina también se reflejan en los datos de la rabia humana, que este año se mantiene sin casos.

Ríos pidió su apoyo a la población para mantener la situación bajo control y avanzar hacia la eliminación del mal, haciendo vacunar a las mascotas a través de la campaña, que arrancará dentro de 15 días y se realizará en los centros de salud.

Claves en el control

El responsable del Programa Rabia del Sedes, Johnny Ruiz, atribuyó gran parte de este éxito a las campañas de vacunación que, en la cruzada de finales de 2017, contempló por primera vez la aplicación de la vacuna de cultivo celular en la capital. 

En 2018 se amplió a otros municipios metropolitanos, lo que se repitió en 2019. Para este año, se disponen de estas dosis para todo el departamento. Desde la introducción de este tipo de dosis los datos fueron cayendo año a año: en 2017 hubo 664 casos; en 2018, 167; en 2019, 22; y este año van dos.

Las vacunas de cultivo celular (a base de virus cultivados en líneas celulares libres de tejido nervioso) tienen la ventaja de generar inmunidad más rápida en los animales que las CRL (de Cerebro de Ratón Lactante) que se usaban tradicionalmente y que generan una protección a los 21 días de su aplicación. Además, las nuevas dosis dan una protección más prolongada, pues se precisa de una vacuna por año para que la mascota esté protegida.

Ruiz cree que el confinamiento, que se cumplió estrictamente durante los primeros tres meses de la cuarentena, también incidió de forma positiva en los buenos resultados logrados este año, ya que la gente, al quedarse en casa, cuidó que sus mascotas no salgan a calle y, por lo tanto, las protegieron del contagio.

Según Ruiz, la rabia se encuentra bajo control desde 2018 y se espera tener una incidencia baja y buena vigilancia activa durante tres años consecutivos para conseguir la certificación que avale la eliminación.

 Claves en el control

Debido a la pandemia, este año no habrá vacunación casa por casa, sino que será en los centros de salud. Para esta campaña dispone de un lote inicial de más de 250.000 dosis tanto para la capital como para las provincias.