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“Está con tos y los médicos al ver que es sospechosa de coronavirus no la quieren recibir”, decía hace dos días el esposo de una mujer, que presentaba síntomas de coronavirus y tuvo que peregrinar durante 12 horas por distintos hospitales en busca de asistencia médica. Visiblemente agitada y sin más ayuda que un tanque de oxígeno, fue rechazada en los hospitales El Bajío del Oriente y Villa Primero de Mayo y en una clínica privada, hasta que finalmente fue atendida en el hospital de la Pampa de la Isla. 

“Es grave la situación. No hay espacio y por eso la gente se está muriendo”, decía el esposo, que en su desesperación llamó a los medios de prensa para denunciar lo que está pasando en el sistema público de salud.

La situación del coronavirus en el departamento cruceño, con una oleada de pacientes y el relajamiento de la población para cumplir la cuarentena y las medidas de autocuidado, ha provocado que los enfermos empiecen a tener dificultades a la hora de recibir atención médica. 

Ante este panorama, la alcaldesa interina de la ciudad, Angélica Sosa, es partidaria de que se mantenga la cuarentena rígida en el municipio capitalino, toda vez que la región cruceña está en el momento de mayor crecimiento del coronavirus y flexibilizar las medidas hacia una ‘nueva normalidad’ puede agravar más la situación. 

La alcaldesa se basa en las proyecciones hechas por su equipo de asesores, que estudió el comportamiento de la epidemia, partiendo de la tasa de ataque actual, que duplica el número de casos cada ocho días. Sosa asegura que las medidas de contención han servido de mucho para ralentizar el avance del virus, pues hasta ahora el departamento registra 5.774 casos positivos, pero advierte que sin la cuarentena se habría alcanzado los 5.000 contagios hace un mes atrás. 

Bajo esta misma lógica, el Gobierno Municipal estima que si se levanta la cuarentena, hasta el 18 de junio la región alcanzaría los 15.875 casos positivos, 1.955 hospitalizados y 1.183 fallecidos

Asimismo, el mapa de las zonas calientes de la ciudad muestra que el virus ha penetrado prácticamente en todas las zonas urbanas. Son 96 zonas que aparecen en el mapa, con colores que van desde el amarillo bajo hasta marrón intenso, que muestran las unidades vecinales con casos positivos de coronavirus. 

“Abrir la cuarentena significa un aumento inimaginable de casos positivos”, indicó Sosa al momento de presentar estos datos la noche del jueves.

El director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Marcelo Ríos, asegura que en todo el departamento hay unas 700 personas hospitalizadas con coronavirus. Además, explica que las 350 camas que se habilitaron en el tercer nivel para pacientes con Covid-19 están a punto de ser copadas, pero se complementarán con 28 camas en el San Juan de Dios, mientras se están dando de alta a pacientes que han vencido la enfermedad.

Por otra parte, agregó que se están realizando las gestiones para habilitar 60 camas en el hospital de Montero y se espera contar con 78 camas de terapia intensiva en los dos domos del hospital Japonés.

El plan municipal tiene cuatro pilares 

Sosa cree que, si se fortalece la atención, se masifica la toma de muestras y la gente cumple con la cuarentena,  es posible frenar el avance del virus y preparar a la ciudad para un “tránsito” de una cuarentena dura a una dinámica.

La Alcaldía tiene un plan para avanzar hacia este objetivo, que contempla al menos cuatro medidas:

La primera: Implementar la consulta y receta virtual para que los vecinos hagan consultas en línea a fin recibir tratamiento domiciliario si presentan síntomas leves o para que se ordene su derivación a un centro de primer nivel. El objetivo es evitar que los pacientes se compliquen y saturen los hospitales de tercer nivel. Esta medida será aprobada por el Concejo Municipal. 

La segunda: Masificar las pruebas rápidas con la habilitación de 24 cabinas de la detección de casos de Covid-19 para realizar una especie de tamizaje. 

La tercera: Más camas de internación. Este lunes se anuncia la apertura del centro integral del barrio El Tatú, con 70 camas, de las 502 que se habilitarán gradualmente en centros municipales de Covid-19.

La cuarta. Ampliar los centros de aislamiento para asintomáticos. Ya fue habilitado el módulo del barrio Alto San Pedro, con 100 camas, por lo que la Alcaldía dispone de más de 600 camas de aislamiento en todos sus albergues.