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Si bien el conflicto de ayer en la rotonda del Plan Tres Mil fue intenso y dejó varios heridos, hoy la jornada comenzó sin incidentes y en calma.

En la Villa Primero de Mayo el segundo día de paro se desarrolla con normalidad, ya que, si bien no hay la misma cantidad de barricadas en las vías, la población no ha salido ni ha intentado llegar hasta sus fuentes laborales.

"Todos debemos acatar esta medida por el bien del país", afirmó Juanita Mita, una ama de casa que estaba en un piquete de bloqueo a pocas cuadras de la plaza principal de la populosa zona.

Por otro lado, en los mercados que hay en la Villa, el movimiento es intenso, ya que, hasta el mediodía, como lo solicito el Comité Pro Santa Cruz, se permite que la gente compre los productos de la canasta familiar, pero al iniciarse la tarde los puestos de abastecimiento deben cerrarse.

La otra cara de la moneda es la que se vive en el Plan Tres Mil. En la rotonda del Obelisco y el mercado que está al frente de este espacio urbano, las actividades son normales. Los comercios atendieron a sus clientes y el Obelisco es custodiado por la Policía, que cuenta con equipos antimotines ante cualquier incidente.

Sin embargo, en la curva de ingreso al Plan Tres Mil el panorama es diferente. Allí la gente que apoya el paro cívico mantiene este cruce cerrado y dicen estar con fuerza y entusiasmo para seguir con la medida de presión.