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Hace 35 días que solo veía las paredes de su cuarto en el hospital San Juan de Dios. Estaba internado por coronavirus, enfermedad que contrajo al trabajar tomando muestras a los pacientes que llegaban al Hospital Alfonso Gumucio Reyes, de Montero.

Reinaldo Onofre además contagió a una parte de su familia, su suegra, su esposa, su cuñada, su sobrina y su hijo de dos meses. Para fortuna de todos, el más grave, Reinaldo, ya dio negativo a dos pruebas. Asimismo, ya están en casa recuperados su esposa, su niño y su cuñada, a los demás falta que les lleguen los resultados finales y mientras eso ocurre, siguen confinados en el centro Ana Medina, de la capital cruceña.

"Me siento feliz de ver a mi familia, sobre todo a mi hijo, anhelaba verlo, ya está gordo y lindo", celebró Reinaldo tras recibir una cálida bienvenida a su casa, con una desinfección previa.

Reinaldo la pasó mal cuando su cuadro se complicó mientras lo atendían en el hospital Gumucio Reyes, donde trabaja. Ante la gravedad de su situación y por gestiones de colegas del Colegio de Bioquímicos, encontró un espacio en el San Juan de Dios, donde pudieron atenderlo a tiempo. Dice que estuvo a un paso de ser entubado, "yo le pedía a Dios que no me entuben, estaba muy mal", recuerda.

"Es una película lo que vivimos, no fue fácil, Reinaldo fue el más complicado, casi lo entubaron, estaba mal, gracias a Dios y a sus colegas del Colegio de Bioquímicos que lo ayudaron es que está bien. Sus pulmones estaban mal, iba a necesitar terapia, sus colegas estaban tristes y se movilizaron por él. Es un milagro su recuperación", contó Eva Ortega, la esposa de Reinaldo, que espera su segunda prueba negativa para volver a su hogar.

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