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En está cuarentena causada por el coronavirus, las personas pueden llegar a perder la calma con facilidad debido a la incertidumbre a la que están expuestas. Y en el caso de los niños, la situación puede ser más compleja, ya que perciben lo que sucede a su alrededor con una mayor sensibilidad.

Por ello es que resulta fundamental que los adultos mantengan tranquilos a los pequeños en sus hogares.

Para lograr eso, según el sicólogo Óscar Urzagasti, los padres deben filtrar la información a la que tienen acceso sus hijos. "Para los niños, el concepto de finito o muerte no está claro, puede ser muy abstracto, sobre todo para lo más pequeños. A otros les puede generar la idea de pérdida e irreversibilidad", dice.

El experto señala que, con los niños hay que evitar el 'sincericidio', es decir, no se les tiene que dar toda la información sobre algo, sino dosificarla, según la edad que tienen.

"La información sobre el coronavirus que se le da a un niño pequeño no debe ser igual a la que se le brinda a otro de entre ocho y doce años o un adolescente. Hay que trabajar el contenido para cada uno", explica Urzagasti.

En situaciones como la que se vive en la actualidad, de acuerdo con el especialista, los niños necesitan de un 'paraguas' o una figura de apego. Estas figuras, indica Urzagasti, son los adultos que acompañan a los menores.

"Las figuras de apego contribuyen a autorregular a los menores. Un adulto estable tiene la capacidad de ayudar a un niño (de entre cero y tres años) a regularse emocionalmente. Por eso es importante que el cuidador esté tranquilo, mantenga la calma, para transmitirle esa sensación al pequeño", indica el experto.

Por otra parte, expresa Urzagasti, hay que trabajar la función parental, es decir, la del cuidado de los niños, para evitar que se estresen. Un indicador de estrés en los pequeños es el mayor apego que los mentores presentan hacía sus padres, el no querer dormir solo o la reaparición de miedos ya superados.

"Si el adulto pierde la calma, para el niño es como ver caer a su superhéroe preferido. Eso generará un nivel de incertidumbre e indefensión en el pequeño y disparará todas sus alertas de miedo y ansiedad", sostiene Urzagasti.

Más consejos útiles
De acuerdo con Iracema Justiniano, responsable del programa de salud mental del Servicio Departamental de Salud, los niños pueden responder a una situación difícil de diferentes maneras: sentirse ansiosos e irritados, alejarse, tener pesadillas o cambios de humor frecuentes.

"Se sienten aliviados si pueden expresar y comunicar los sentimientos que le afligen. Cada niño tiene su propia forma de expresar emociones, jugar y dibujar, puede facilitar este proceso. Los pequeños necesitan más amor y atención en situaciones difíciles", indicó la experta, a tiempo de aconsejarles a los adultos mantener rutinas y horarios regulares tanto como sea posible, aprendiendo, jugando y relajándose.

Las actividades para explicar sobre el virus puede mantener a los niños activos, indica Justiniano. Por ejemplo: juegos de lavado de manos con rimas o lavarse las manos cantando una canción. 



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