Escucha esta nota aquí

Sandra Quiroga / Igor Ruiz / Juan Carlos Montaño

En el sexto día de paro, mientras los hombres permanecen firmes en los puntos de bloqueo o atentos a las alarmas de enfrentamientos, las mujeres se mueven como hormigas, aportando con lo que mejor pueden hacer.

Una de ellas es Dora Luz de Dávila, de Davosan, que se dio modos para conseguir donaciones de medicamentos y movilizar a su personal, que repartido en 24 horas, brinda tratamiento de diálisis a 40 pacientes cada día.

Enfermos renales se trasladan desde Portachuelo, La Bélgica y otras poblaciones para recibir este tratamiento de forma gratuita.

Otra mujer inquieta es Gabriela Butteler, que apoyando a su esposo de la comparsa Dejechos y junto a otras parejas del grupo, recaudaron dinero para comprar alimentos y repartirlos a ollas comunes de distintos puntos de la ciudad. Papa, cebolla, arroz y lenteja terminaron cocinados en deliciosos guisos que alimentaron a vecinos de la zona sur. Hoy planea continuar la hazaña, apoyada por el Comité pro Santa Cruz y llegar a hogares de niños y ancianos.

Ejemplos hay muchos, como Lihezer Zenteno, una pequeña empresaria que, desde hace seis años se dedica a apoyar al hospital Oncológico con su fundación Esperanza de Vida, y que en este paro está más movilizada que nunca. 

Ni bien dio la voz de alerta de la falta de alimentos la población reaccionó y abasteció para unos tres días a los 45 pacientes adultos y de pediatría que permanecen internados. Pero, la lista de necesidades creció y ahora empieza a sentirse la falta de equipos para transfusión de sangre y medicamentos como la Citarabina que comenzó a escasear.

Así, incansables, estas mujeres se han convertido en la cara más solidaria del paro, al igual que muchas otras que están controlando el tráfico en las rotondas o repartiendo comida y bebidas a sus compañeros de lucha.

Carencia de gas

La gente de los barrios está sufriendo por la falta de gas desde que comenzó el paro cívico y esta situación comenzó a desesperar a la población. Una de las causas para que haya escasez es que las distribuidoras están trabajando a medias, entre ellas la Sociedad Petrolera Santa Elena (Sopese), ubicada en la avenida Virgen de Cotoca, casi cuarto anillo, y Centro Gas, situada en la Mutualista.

En Sopese no han parado de vender a las personas que llegan a sus instalaciones, pero son los camiones que llevan las garrafas los que no están saliendo a la calle. “Algunos de los que bloquean no nos dejan pasar y nos piden plata”, sostuvo uno de los choferes, que pidió no ser identificado.

Esa distribuidora vendía entre 4.000 y 5.000 garrafas por día hasta antes del paro cívico, ahora la venta diaria ha bajado a 600. Las personas que llegaron hasta las 6:00 de la mañana pudieron comprar gas, luego se acabó y recién a las 11:00 llegó otro camión para abastecer a los que quedaban. Para distribuir en los barrios no salió ni un solo camión.

En Centro Gas solo llegó uno de los cuatro camiones que a diario hacen el traslado de las garrafas. El gas se acabó en una hora y media. Se tenía previsto que por la tarde otro camión, que estaba en camino, llegue. Cada vehículo transporta 1.152 garrafas, haciendo un total de 4.608 diarias.

“Costó llegar y esperamos que acá traigan el gas más tarde como dicen”, sostuvo Yubinka Flores, que hacía fila en Sopese, de la Virgen de Cotoca.

El costo de la garrafa en las distribuidoras se mantiene en Bs 25, no así en las ventas en los barrios donde, si hay suerte de encontrar gas, se debe pagar Bs 30.

Sigue la especulación

Una comerciante que ofrecía las tres libras de zanahoria en Bs 10 fue notificada por la subdirectora del mercado Abasto Campesino, Mirtha Pérez, pues el precio estaba muy por encima de lo que cobraban en otros puestos, entre Bs 5 y 7 por la misma medida de peso; sin embargo, unos puestos más arriba, las tres libras de zanahoria estaban en Bs 12. 

Asimismo, la papa está en Bs 10, las tres libras; y la cebolla, en Bs 6, la misma medida.

La mujer alegaba que había comprado en un precio exorbitante la bolsa de yute recién llegada de los valles, pero ahora deberá comparecer ante la Secretaría de Seguridad Ciudadana, siendo pasible a ser sancionada con 70 unidades de fomento a la vivienda (UFV), cada UFV se cotiza en Bs 2,320, lo que equivale a Bs 162,4, por ser la primera vez.

Lo que está carísimo es el tomate, pues antes de los bloqueos costaba Bs 5 el kilo, ahora está entre Bs 10 y 12, dependiendo de la variedad. La lechuga es una de las verduras más baratas, en Bs 5 hasta tres plantas.

En el mercado 4 de Noviembre, Mireya Acosta se quejó del tomate, pues compró en Bs 14 el kilo. “El kilo de queso ha pasado de Bs 26 a 30, el pollo está en Bs 15 el kilo y la bolsa de leche subió de Bs 6 a 6,5. Los comerciantes no han hecho caso de la lista de precios, pues no se ven funcionarios de la Alcaldía controlando”, indicó en tono molesto.

Mientras que el máximo dirigente de los gremiales y concejal Jesús Cahuana, luego de un ampliado departamental, reveló que se determinaron tres puntos. El primero es un pedido al Gobierno para que desista de cercar Santa Cruz.

 “El segundo es pedir nuevas elecciones nacionales, ante la denuncia de fraude. 

Por último, sugerimos a los bloqueadores que levanten las trancas, de 3:00 a 10:00, para permitir el paso de los camiones con productos para surtir los mercados. Como gremiales no estamos en contra de nadie, solo queremos que el vecino se provea de alimentos para dejar de lado la idea de que nuestro sector se aprovecha de la situación y ha entrado a la especulación”, aseveró Cahuana.

Hogares en problemas

Los que están en problemas son los hogares de acogida de niños, como el Don Bosco, Santa Cruz o Virgen de Fátima, todos situados en la avenida Hernando Sanabria, pues los víveres comenzaron a escasear, en especial la carne y las verduras, y el personal que ayuda a los religiosos que administran los centros, no puede llegar a tiempo, o no llegan nunca.

“Debido a los bloqueos, nuestro personal administrativo no puede pasar, pedimos un poco de consideración, pues tenemos 150 niños a los que debemos cuidar y alimentar cada día. Para evitar quedarnos sin nada, las raciones diarias son más pequeñas”, indicó un religioso de Don Bosco.

Ante esta situación, el gobernador Rubén Costas, en compañía del director de Políticas Sociales, Duberty Soleto, llegaron a los hogares. La primera autoridad política del departamento aseguró que se han tomado las medidas y la logística necesaria para que los alimentos no falten. “Pido a la población dejar circular los vehículos que trasladan alimentos y personal de los hogares”, anotó Costas.

Aseo urbano

Los microbasurales afloraron en varias calles cercanas a los mercados de la ciudad, como en la avenida Isabel la Católica, por La Ramada; en el barrio Fe y Alegría, así como en los mercados 4 de Noviembre y La Cuchilla.

En el mercado Abasto antiguo tres volquetas alzaron varias toneladas de residuos orgánicos que, debido a las altas temperaturas, despedían olores nauseabundos.

La presidenta del Concejo, Angélica Sosa, a nombre del Gobierno Municipal, reveló que, pese a contar con 110 camiones para recoger las 1.800 toneladas de basura que por día genera la ciudad, no es posible depositar los desechos porque existen cuatro puntos de bloqueos, donde la gente no los deja pasar para llegar al vertedero de San Miguel de los Junos.

Los bloqueos están en los barrios La Fortuna, Villa del Sol, El Recreo y Los Pocitos, sobre la avenida Paurito. De persistir esta negativa al paso de los camiones, la basura descompuesta se convertirá en un problema de salubridad contra la población.