Después de más de 3 décadas de servicio, el Hogar Teresa de los Andes cierra sus puertas. Su responsable, el hermano Fausto Salamanca, manifestó que deben ser responsables, pues las deudas que tienen superan $us 1 millón. Si el hogar continuara funcionando, las deudas seguirían creciendo y serían imposibles de pagar, explicó. Por otro lado, aseguró que las 89 personas con discapacidad profunda y que están internadas allí serán reubicadas por la Gobernación en otras instituciones donde recibirán los mismos cuidados. El cierre está revisto para este 31 de marzo.
El hermano Fausto dice que le apena profundamente tener que cerrar esta institución, sin embargo, los $us 35 mil que se necesitan cada mes para funcionar adecuadamente, ya no pueden conseguirse. La mayor parte de ese presupuesto se destina a la compra de medicamentos especializados, que no son cubiertos por el seguro de los niños; pañales y suplementos alimenticios, pues la mayoría de los pacientes deben ser alimentados por sonda; adicionalmente, la planilla de sueldos es otro de los ítems que más abulta el presupuesto.
Además de los chicos que tienen internados, el hogar Teresa de los Andes atendía consulta externa a niños con discapacidad, les daba terapia y enseñaba a sus padres cómo entender y cuidar a sus hijos, además de orientarlos en terapias que podían hacer en casa.
Desde hace al menos una década se ha hecho muy difícil cubrir ese monto de $us 35 mil mensuales; por ello, en octubre 2015 ya se había hablado de cerrar el hogar. Con el paso de los años, los benefactores del hogar fueron disminuyendo; tanto personas, como instituciones dejaron de aportar económicamente, o de hacerlo en la misma medida que a un inicio. Por ello, en mayo de 2021 ya se comunicó de este cierre a la Gobernación y al Ministerio del Trabajo.
El hogar continúa recibiendo algunos aportes, y a esos benefactores, el hermano Fausto les enviará cartas personales, en las que les comunicará oficialmente la situación que atraviesan, además del agradecimiento por su generosidad.
Las cuentas deben pagarse, de manera que los dueños de los terrenos donde funciona el hogar (pues no es propiedad del hogar) han decido venderlos para usar ese dinero para saldar las deudas, tanto con los trabajadores, a quienes se deberá pagar beneficios sociales, como también a algunas instituciones.
“Queremos hacer un buen cierre, un cierre legal. Tenemos que ser responsables”, manifestó el director del hogar, que expresa que no se trata de buscar culpables, y más bien recuerda con alegría el cariño que han recibido no solo de los cruceños, sino también del resto del país.
Si alguna persona quiere ayudar al hogar, el hermano Fausto indicó que el aporte económico será bien recibido para saldar las deudas que tienen pendientes.