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La Dirección Departamental de Educación, en coordinación con la Dirección Distrital de Roboré, decidió suspender las labores escolares en las 57 unidades educativas de ese municipio chiquitano por motivo de la mala calidad del aire que se respira, a consecuencia de altas concentraciones de humo a raíz de los incendios forestales.

A decir de la inspectora técnica de la Dirección General de Medioambiente de la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra, Yolanda Borda, en la primera de tres mediciones que se hicieron, el índice de calidad del aire en Roboré superó el rango de los 350 microgramos por metro cúbico, siendo que los parámetros de muy malo a extremadamente malo, oscilan entre 151 y 300.

El último informe brindado ayer por la mañana, señala índices de concentración de material particulado que supera los 310 puntos. “Tenemos alrededor de 4.000 alumnos afectados en las diferentes unidades educativas”, indicó Víctor Galarza Rojas, subdirector de Educación Regular.

La aguda contaminación ambiental desató también la alerta en salud, debido a que la población en Roboré, en San Ignacio y en otras localidades está empezando a experimentar enfermedades respiratorias por la prolongada exposición a la humareda.

El humo pasa factura

“El aire mezclado con humo que respiran mis niños, golpea a cualquiera”, declaró Dione Cleydi Dorado, maestra de la unidad educativa Santiagoma, del municipio de Roboré, al describir el duro momento que afrontan sus alumnos del nivel primario.

El humo por los incendios forestales ha incrementado paulatinamente los cuadros respiratorios. Según el responsable de emergencia del hospital municipal Germán Vaca Díez de Roboré, Deybi Torrico Lira, atienden entre dos y tres personas por día, con complicaciones oftalmológicas y alergias respiratorias.

Del mismo modo, llegan pacientes con infecciones estomacales, posiblemente por la misma causa. El galeno aseguró que niños y personas de la tercera edad, son los más afectados y representan los grupos que concentran la mayor prestación de servicios.

Marcelo Ríos, director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de la Gobernación, dijo que se han enviado brigadas médicas a la Chiquitania, las cuales se sumaron al personal de los centros asistenciales de cada municipio para verificar la situación y, en caso de que la contaminación atmosférica persista, se sugerirá la evacuación de las personas a lugares más despejados.

“Hemos visto esfuerzos grandes de todos los niveles del Estado para disminuir los incendios, pero lamentablemente el tema climatológico no nos ayuda en nada. No tenemos lluvias pronosticadas para estos días y el viento sigue. Estamos dándonos un plazo máximo de 48 horas, para ver si mejora la situación; si vemos que la población continúa expuesta a los gases, propondremos evacuar a la gente más afectada”, manifestó Ríos.

El director del Sedes admite que resultará difícil convencer a las personas de abandonar sus viviendas, por lo que dijo haber instruido a los gerentes de salud, que están en la zona, que recomienden a los vecinos a no dejar a los niños al aire libre y de salir por periodos del área contaminada a sitios más claros, para intercambiar el aire tóxico inhalado por uno más puro.

“Están en riesgos nuestros niños, los adultos mayores y las personas con enfermedades cardiacas, porque las moléculas de monóxido de carbono son 20 veces más asimilables que el oxígeno. Esto hace que el organismo empiece a sufrir periodos de hipoxia (baja recepción de oxígeno), lo cual genera paros cardiacos y pequeños infartos cerebrales que, en los niños, a la larga, puede ocasionar alteraciones en el desarrollo motor y cognitivo”, aseguró Ríos.

Por ahora, los niños y otros grupos vulnerables, usan barbijos. El ministro de Defensa, Javier Zavaleta, anunció para hoy la distribución de más barbijos, así como de colirio y otros medicamentos a la población afectada por los incendios.

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