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No podía hablar de tanto llorar. No hay consuelo para Liliana Sánchez, la viuda del sargento primero Alfonso Chávez, dice que perdió a un esposo cariñoso, atento, que daba el 100% por su esposa y sus hijos.

Se quedó sola con cuatro niños de 11, 10, 5 y 3 años. Es ama de casa y teme por el futuro, ya que la casa que tienen en Satélite Norte, debe pagarse hasta el año 2032.

El último contacto telefónico de ella con su compañero de vida fue a la una de la tarde del martes. "Le avisé que ya había recogido mis análisis, me dijo ‘hijita, mañana llego, te voy a llevar al médico y a comprarte medicamentos'. Es que me detectaron cálculos en los riñones", cuenta.

Antes de despedirse, pasó el teléfono a la más pequeña y única mujercita, la más apegada al papá. "Mi hija habló con él y le dijo 'te quiero mucho papá'. Él le respondió, 'ya hijita, mañana voy a llegar'. Esa fue la última vez", gime.

Sánchez cuenta que hace como dos meses que Chávez estaba en Porongo, pero que insistía en que lo manden a Warnes, ya que le quedaba cerca de su casa, "pero le daban vueltas porque no había muchos policías en Porongo". 

Según ella, estaba de patrullero hacía poco, "me contó que hace unas tres semanas le llegó un memorándum para que sea patrullero. Nunca antes había estado en peligro", comparte.

Este viernes 24 de junio, el hijo mayor de Sánchez y Liliana cumplirá 12 años, esta vez en medio de la ausencia de su progenitor.

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Durante el velorio, a la viuda se acercó una representación de los policías jubilados, le recomendó que cualquier promesa de la Policía Boliviana se traduzca en documento escrito, para que "las palabras no se las lleve el viento", como ha sucedido en anteriores ocasiones, cuando el tema sale de la agenda mediática.

La viuda reconoció que hasta el momento la Policía se ha portado bien con los gastos fúnebres, pero dijo que no le han dicho nada claro sobre el futuro que la tiene presa de la angustia.


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