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Información facilitada por corresponsales

El brusco cambio climático sucedido la madrugada de este domingo se ha sentido de manera distinta manera en la región cruceña. Mientras algunos municipios de la Chiquitania celebraban la intensa caída de lluvia que mitiga una sequía prolongada; en los Valles cruceños, la granizada afectó a cultivos de cebolla y papa, en especial en la comunidad de Naranjos.

Desde Vallegrande lamentan la sorpresiva granizada caída durante la madrugada. La tarde noche de ayer, el termómetro superó los 30° grados, una temperatura poco usual. Sin embargo, esta mañana el sur se imponía en las provincias vallunas con temperaturas por debajo de los 20° grados.

En comunidades como Naranjos, la intensidad del granizo se ha cebado con los campos de cultivo afectando a las cosechas de papa y cebolla de los comunarios. Resta un análisis más detallado de los daños causados, por lo que se espera el informe de la Subgobernación el los próximos días.

El campo de cebollas muestra la intensidad de la granizada caída en Naranjos. Foto: Juan Carlos Aguilar

El pasado viernes, el Servicio de Información y Comunicación de la dirección agroproductiva dependiente de la Gobernación cruceña advirtió sobre el cambio intempestivo de la dirección de vientos acompañado por tormentas eléctricas y lluvias de intensidad. También pronosticaba la bajada de las temperaturas, aunque se elevarán a lo largo de la semana.

Pailón amaneció con la sensación de frescor tras la torrencial lluvia de madrugada y el descenso de las temperaturas después de los 38° grados que registraban los termómetros el día sábado. Los vecinos de la localidad reciben la lluvia como una bendición ante los innumerables días de sequía.

Gran parte del municipio vive de la cosecha de diversos productos y el agua ayuda a humedecer la tierra durante el tiempo de siembra. En las últimas semanas se han registrado tres lluvias. Los pastos crecidos y los árboles que reverdecen muestran su agradecimiento por el agua caída.

Chiquitania

San José de Chiquitos vivió una madrugada complicada por la lluvia persistente acompañada de intensas ráfagas de viento. A partir de las 2:00 de la madrugada, se sintió el cambio en la dirección de los vientos acompañado de fuertes tormentas. 

Es cierto que la lluvia no pilló de imprevisto a los pobladores. La sofocante tarde del sábado, con más de 40° grados, advertía sobre la cercanía de una tormenta. Quizá, las previsiones no consideraban una lluvia tan torrencial que anegaron las calles del municipio.

Algunas personas optaron por quemar palmas bendecidas el Domingo de Ramos y encender velas de Semana Santa, como manda la tradición, para pedir por que se detengan las precipitaciones. Vecinos de San José señalan que esta tradición se mantiene vigente desde el tiempo de las misiones jesuíticas.

La comunidad Cruz Blanca, a 7 kilómetros de San José de Chiquitos, fue una de las más afectadas por el temporal. Los vientos huracanados provocaron la caída de varios árboles que dañaron viviendas.

San José amaneció anegada tras la torrencial lluvia caía en la madrigada.

San Matías también padeció la tormenta dominical. Las calles inundadas mostraban el efecto de la intensa lluvia caída durante horas de la noche.

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