Cada mes de mayo el paisaje de la ciudad se transforma. Las calles, plazas y parques se tiñen de colores gracias al esplendor del toborochi, un árbol cuya floración anuncia la llegada del invierno.
En varias calles, las flores de este árbol se abren paso como pinceladas sobre el horizonte, transformando las vías en una pintura natural. Así se aprecia en la zona de El Cristo, en avenidas del centro de la ciudad y también en la periferia, donde el toborochi rosado, con sus distintos matices, cautiva a propios y extraños. Muchos no resisten la tentación de detenerse para tomarse una fotografía junto a los árboles floridos, mientras los pétalos que cae forman una alfombra que embellece el paisaje urbano.
El toborochi es un árbol del género ceiba. Tiene 48 especies, de las cuales 8 se dan en nuestro país. Sus flores son fuente de comida para aves, abejas y otros polinizadores cuando escasea el alimento, en la estación seca.