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“Desde el miércoles antes de que anochezca empezaron a detenernos para revisar las ambulancias, decían que pillaron efectivos policiales en una ambulancia, entonces, en cada esquina teníamos que abrir las puertas para que nos revisen, fue incómodo, estaba llevando a mi paciente policontuso”, contó un paramédico de la clínica Niño Jesús. 

Reconoció que en algunos sectores sí se le dio vía libre; pero en el cuarto anillo tuvieron que dar muchas explicaciones para poder cruzar la ciudad.

Similar testimonio dieron dos trabajadoras en salud del Hospital de Niños que pidieron no publicar sus nombres. Dijeron que las dos ambulancias que hay han estado transportando al personal, pero que no es suficiente. Una de ellas llegó a cumplir con su turno caminando desde el quinto anillo de la avenida Canal Cotoca. 

 “Ya no me dan las fuerzas para volverme caminando otra vez”, expresó la enfermera que raya en los cincuenta, pidiendo a los vecinos deponer la intransigencia y que dejen circular a los trabajadores. 

El secretario de Salud y Políticas Sociales de la Gobernación, Óscar Urenda, informó que el Gobierno Departamental tiene un plan de contingencia para el área de salud. Pidió a la población que se encuentra en los puntos de bloqueo permita el paso de ambulancias, médicos y personas que se tienen que dirigir a los diferentes hospitales y centros de salud, ya que se han registrado varios inconvenientes en el sistema de emergencias.

Buenos y malos vecinos

De igual forma EL DEBER pudo constatar que en el cuarto anillo y avenida Virgen de Cotoca había cuatro cisternas llevando combustible a las provincias. Los choferes tuvieron problemas para pasar. Rogaron a los bloqueadores que los dejen pasar. 

El segundo día de paro tuvo buenos y malos vecinos. Los primeros resistieron en la madrugada a punta de mate y soda, pero no faltaron los que estuvieron consumiendo cosas más fuertes, al menos así se evidenció en ojos rojos, dientes manchados de coca y algunas latas de cerveza apiladas a un lado de la tricolor montada en las aceras. 

Lamentablemente otros se ‘avivaron’ cobrando por ‘peaje’ en la calle para permitir el paso y los mototaxistas han estado haciendo ‘su agosto’ cobrando por demás a aquellas personas que necesitan llegar a como dé lugar a sus fuentes de trabajo, como les paso a una veintena de funcionarias de limpieza de Urrutibehety que encontramos lavando el piso del ingreso al hospital San Juan de Dios.