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Por segundo día consecutivo, la ausencia de micros en las calles es más que evidente. El transporte urbano acata el paro nacional multisectorial que pide al ejecutivo la abrogación de la Ley 1386 y otras normas que afectan a los bolivianos. El dirigente del transporte urbano sindicalizado, Mario Guerrero, señala que "nadie quiere esa ley".

El dirigente lamenta la actitud asumida por el ejecutivo nacional que se niega a escuchar al pueblo. "Son muchos sectores que no están de acuerdo" con la norma, manifestó.

Guerrero lamenta la oportunidad perdida el día lunes por el presidente Luis Arce. "El mayor regalo que podía dar el presidente en su primer año de gestión sería abrogar esa ley", dijo al lamentar la actitud asumida por el mandatario que "se dedicó a compararse con el peor gobierno que tuvo Bolivia".

El transporte urbano forma parte de los sectores que convocaron la medida de protesta indefinida contra el paquetazo normativo que impulsa el Movimiento Al Socialismo (MAS). "Nos hemos sumado a las medidas después de realizar un análisis jurídico a la norma", confirma Guerrero.

"Se trata de una molestia generalizada sobre la Ley 1386 (...) porque nos deja totalmente indefensos", subraya el dirigente de los transportistas. 

Como sector, manifiestan su "preocupación con el Gobierno, pues en vez de buscar un diálogo sincero y de escuchar a los bolivianos" insiste en cuestionar las movilizaciones acusándolas de responder a intereses políticos.


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