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Desde 1974 se conmemora el Día Internacional de la Enfermería en honor a la fecha de nacimiento de Florence Nightingale, nacida el 12 de mayo de 1820, considerada como la precursora de la enfermería profesional moderna.

En Santa Cruz hay alrededor de 5.000 enfermeras que trabajan en centros de salud, hospitales y clínicas privadas, los cuales, a través del presidente de la Asociación Departamental de Enfermeras y Enfermeros Auxiliares, Antonio Rivera, piden mejores salarios y menos sobre carga en la atención de los pacientes.

Pese a las carencias económicas y a las duras jornadas, donde deben atender hasta 25 pacientes en sus horas de trabajo, la vocación no desaparece y son cinco los institutos que forman enfermeras en la ciudad.

DE PROVINCIA

Josefina Bailaba Parapaíno nació en la comunidad El Carmen, en el municipio de Concepción, provincia Ñuflo de Chávez. Desde niña soñaba con convertirse en médico, por ello le gustaba vestirse de blanco. Cuando fue creciendo y llegó a la ciudad, siendo adolescente, para pagar el curso de enfermería de día trabajaba como empleada doméstica.

Así con mucho esfuerzo plasmó su sueño y desde 2008 ejerce como enfermera, siendo su primer trabajo en el centro de salud de Alto San Pedro, para luego laborar en clínicas privadas y hasta con pacientes particulares. Con el fruto de su trabajo ha criado a sus dos hijos.

Hoy es auxiliar en la guardería de la Caja Nacional de Salud (CNS), donde está al pendiente de los pequeños pacientes.

La satisfacción más grande que tengo es atender a los enfermos y luego recomendarles cómo deben cuidarse. Llegar a ejercer esta profesión me ha costado mucho esfuerzo, pero estoy satisfecha”, indicó.

DESDE LAS MINAS

Virginia Montecinos Ramos comenzó a trabajar como enfermera desde su adolescencia en su natal Oruro, pero donde adquirió mayor experiencia fue en las minas de su departamento y de La Paz.

Ejerció en las minas de Caracoles, Viloco, Pongo, Santa Fe, San José, entre otras, donde atendía mayormente a los heridos de los accidentes como derrumbes, así como a los mineros que padecían de tuberculosis, producto de la aspiración del polvillo que les destruye los pulmones de a poco.

Pese a su profesión sacrificada, con la ayuda de su madre, logró criar a sus tres hijos, pero un día decidió probar suerte en tierra cruceña, llegando a emplearse en el hospital Japonés, donde trabaja hace 23 años.

He estado en todas las áreas, como cirugía, traumatología, neonatología, esterilización, emergencia, pediatría y ginecología, pero me gusta más las dos últimas. A las nuevas generaciones de enfermeras les recomiendo que nunca se nieguen a prestar servicio en el departamento donde le asignen, pues así ganarán experiencia”, agregó.

VOCACIÓN

Cristina Montero Justiniano ingresó a trabajar en 1989 al hospital San Juan de Dios, donde se formó desde 1992 a 1994 como enfermera auxiliar, y desde entonces ha prestado servicio en todas las áreas.

Me hice enfermera ante la necesidad que tenía de cuidar a un familiar cercano que estaba muy delicado de salud, debía estar al pendiente de sus medicinas y de su total recuperación. Esa experiencia despertó en mí la vocación de servicio y cuidado de los pacientes en hospitales y clínicas”, reveló Montero.

Aunque divide su tiempo de trabajo para atender a sus cinco hijas, estas en algún momento han expresado alguna queja por no tener más tiempo para ellas. “Mi madre me ayudó bastante en la crianza, pero ellas son mujeres de bien. Me siento orgullosa con mi trabajo, eso de estar pendiente de los enfermos y de hacer de sicóloga para calmar el miedo que tienen muchos al ingresar a un hospital”, acotó.

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