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Hoy se conmemora un año del fallecimiento del doctor Roberto Tórrez, referente de la salud pública y de la lucha contra el coronavirus.  Su vida se apagó un día después de la del doctor Óscar Urenda, tras batallar durante varias semanas contra el virus desde una sala de terapia intensiva. 

Tórrez fue el cerebro para afrontar el virus nacido en China. Estuvo al frente de la pandemia a pesar de tener problemas de base, chagas y asma. Diseñó la estrategia contra el Covid-19, incluso cuando que el virus era una amenaza lejana, organizando simulacros en terminales y aeropuertos. Y cuando el Covid-19 ya se instaló en Santa Cruz no dudó en desplazarse a poblaciones amenazadas, como Montero, ni tuvo temor de acompañar al doctor Urenda hasta Beni para diseñar la estrategia de contención  del virus que para entonces estaba haciendo estragos en la región beniana.

A sus 71 años, Tórrez era un referente departamental en Epidemiología con 35 años al servicio de la salud. Fue gerente de la Unidad de Epidemiología del Sedes durante 16 años, además de docente universitario de las materias de Epidemiología, Gerencia en Salud y Salud Ocupacional en la carrera de Medicina, en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.

Su rol fue crucial en la lucha contra otras epidemias, como de la cólera en los 90' y después la del dengue y de la influenza.  La epidemia de cólera fue la primera gran epidemia para él, después hubo otras. En 2009 atendió su primera pandemia, la de influenza, que se juntó con el ataque del dengue. 

Nuevamente, en 2012, el dengue pisó Santa Cruz. En 2014 y 2015 llegó la epidemia de la chikungunya, y en 2015 la de zika. En 2016 regresó la influenza, en 2019 y 2020 una vez más atacó la epidemia del dengue, que en este último año quedó opacado por la furia del coronavirus.

Tórrez se formó como médico cirujano con especialidad en Pediatría en la Universidad Mayor de San Simón, de Cochabamba, y realizó estudios de Maestría en Salud Pública en el Instituto de Medicina Tropical de Amberes, Bélgica.

En vida recibió varios reconocimientos por su gran aporte a la gestión pública en salud de parte del Ministerio de Salud, de la Gobernación de Santa Cruz y de la Alcaldía. Fue invitado a ser parte del Comité Científico Nacional.

“Nos ha dejado ese legado de sacrificio”

“Nos ha dejado ese legado de sacrificio, de responsabilidad, compromiso y que no hay horario para el trabajo”, sostuvo Carlos Hurtado, el hijo de Roberto Tórrez, actual Gerente de Epidemiología del Sedes. 

Hurtado cuenta como anécdota de trabajo que una vez, cuando se presentó la emergencia por dengue en 2009, su padre lo invitó a la misa en la catedral y en media ceremonia su padre levantó la mano. “Todo el mundo asombrado lo mira y él dice: por favor, disculpe padre, disculpen amigos de este bello pueblo, voy a pedirles un favor. Estamos en una situación dramática por el dengue y necesitamos por favor la ayuda de todos ustedes para que destruyan sus criaderos, que no tengan llantas, y todas las recomendaciones”.

“Era un hombre íntegro, honesto, sin vicios, un hombre que siempre te daba la paz en la casa, en el trabajo y todos sus comportamientos eran como de un dios, pero a la hora de enfrentar al coronavirus se olvidó que era un hombre”, agrega.

Su aporte en la lucha contra las enfermedades transmisibles de Santa Cruz estará siempre presente.


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