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El día en que el expresidente Evo Morales dejó el país luego de renunciar a su cargo, una turba de violentos provocó diversos destrozos en el municipio de Yapacaní, saqueando y quemando instituciones públicas y privadas, como reacción a lo que consideraban fue un golpe de Estado.

Un año después de la violencia y los destrozos, no hay ningún responsable detenido por lo que pasó y las señales de los actos vandálicos todavía pueden ser encontrados en las calles.

El comandante policial de la zona, Marcelo Pacheco, dijo que las pérdidas que sufrió la institución verde olivo han sido cuantiosas y detalla que la mayor de ellas fue el desmantelamiento del centro de monitoreo y las cámaras de video vigilancia que se habían instalado en la comuna.

“Aquella vez la Policía se retiró hacia el distrito de Santa Fe y desde allí pudimos comandar las operaciones policiales para el restablecimiento del orden público y a los 10 días pudimos retornar a Yapacaní”, aseguró Pacheco y precisó que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), sigue operando desde Santa Fe.

El jefe policial indicó que el caso por los destrozos sigue abierto y que se está buscando información para dar con los autores de los hechos vandálicos.

El responsable de Seguridad Ciudadana, Neptalí Vargas, dijo que se ha hecho la reposición de los escritorios, computadoras, línea blanca de cocina y se han llevado adelante algunas refacciones en el interior del edificio policial. “Como Gobierno Municipal hemos puesto la denuncia junto con la Policía, para que se pueda esclarecer este hecho”, comentó Vargas.

El director del canal Radio Televisión Ichilo, padre Arturo Bergamasco, también recordó aquel día en el que Yapacaní se quedó sin voz, sin policías y amedrentados por el miedo de quienes cometieron los desmanes por varios días.

“Me quede profundamente decepcionado, cómo puede ser que el hombre pueda hacer tanta maldad, pero Dios sabe escribir recto en las rayas torcidas de nuestra vida horas después de esto un campesino vino a entregarme Bs 30 para ayudar a levantarnos, este fue el inicio de una cadena de apoyo de gente bondadosa. Así hemos logrado salir adelante y estamos otra vez sirviendo a los que nos necesitan”, explicó el párroco del pueblo y director Radio Televisión Ichilo, que presta servicio al municipio y la provincia desde 1981.

Otro de los afectados por estos actos vandálicos fue el subgobernador Edson Ureña, al que le quemaron su vehículo y varios de los muebles de su casa. “Mi denuncia no ha prosperado, la justicia trabaja muy lenta. Presenté pruebas, videos, audios e hice seguimientos, pero primero está mi familia. Como ciudadano yo cumplí, que la justicia no haya cumplido es cosa de ellos”, lamentó la máxima autoridad provincial, que a partir de este hecho se fue, por seguridad, a trabajar desde la comuna de Buena Vista.