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Lleva 14 días luchando con el fuego, otros compañeros llevan ya 20. “Un bombero forestal debería estar solo tres días en operación, y luego replegarse”, dijo Diego Suárez, bombero forestal certificado e ingeniero ambiental, a quien el humo ya le está pasando factura con una irritación de garganta. Sin embargo, él se niega a partir, igual que los demás, mientras no haya certeza de que las llamas dejen de ser amenaza.

Diego fue entrevistado por el programa Aquí Estoy, de El Deber Radio. Resaltó la buena respuesta de San José de Chiquitos para atender las emergencias en la zona y la organización que ayudó a pesar de no tener lluvias, como ocurrió en otros municipios afectados por el fuego.

Suárez insistió en la necesidad de la ayuda internacional, “no porque los bomberos de afuera sean mejores. Honor y gloria a los locales por el trabajo que yo he visto que han hecho, el tema es que se han iniciado muchos focos de calor y la cantidad de bomberos forestales no abastece”, dijo.

Cuando le pidieron evaluar los días de trabajo, dijo que lo negativo es pensar que todo coincide, “desde un Decreto Supremo que les da a los productores carta blanca para meter máquina y fuego a lo que se pueda; hasta descubrir que una hectárea de monte quemado tiene muchas más facilidades de tener permiso de desmonte; y que el 80% de los fuegos se iniciaron en propiedades ganaderas grandes, que fueron provocados, y que de ahí que pasen a áreas protegidas fue inesperado. Hay una intencionalidad en todo esto”, lamentó.

Dice que nadie como el bombero para darse cuenta de cómo inicia el fuego, “no existe la coincidencia de que se inicie una y otra vez el fuego en un mismo lugar, es una pelea en pro de agrandar su frontera agrícola, están encendiendo todo y matando miles de especies de árboles y de animales, y encima tenés pocos bomberos ya desgastados por el esfuerzo sobrehumano”, argumenta.

Diego invita a todos a reflexionar, “tomemos mucha conciencia del daño que nosotros le hacemos al medio ambiente, cuando somos cómplices silenciosos y no actuamos los problemas empiezan a desarrollarse y no hay quién los controle. Da la impresión de que las autoridades hasta se sienten cómodas con esta emergencia”, señaló.

“Larga vida y honor a todos los jóvenes, mujeres y hombres que llegaron a los centros de emergencia y arriesgaron todo, vida y salud (se quiebra). Sigan ayudando, apoyen a estos grupos de rescate voluntarios, existen varios en Santa Cruz y sufren un total abandono, tienen que moverse solos para conseguir ayuda, ellos son los verdaderos héroes, los que se meten al fuego. Vamos a solucionar esto”.

Una vez acabe en Taperas, en San José, emprenderá viaje con su cuadrilla, no a casa sino a Concepción para continuar. “Extraño mucho mi casa, a mis hijos, pero es necesario administrar la emergencia, hay que aguantar un poquito más para que las ayudas se canalicen y lleguen a buen puerto”, dice.

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