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Hace más de 40 años fundaron el Instituto Oncológico del Oriente Boliviano, que recibe a pacientes con cáncer de todas las provincias y también del resto del país. Este 2020, la labor de las damas de la Legión Cruceña de Combate al Cáncer (LCCC) nuevamente hicieron sentir su poder de convocatoria para hacer obras de gran magnitud.

Al ver que los enfermos de cáncer que se contagiaban con Covid-19 y no había dónde atenderlos, las voluntarias iniciaron una campaña denominada Unidos contra cáncer y Covid-19, para recaudar fondos.

Más de 80 empresas respondieron al llamado, además de particulares y comparsas, fraternidades, promociones de colegios y grupos de oración. El 13 de junio ya se iniciaba la construcción, que ya finalizó y fue entregado a la Gobernación, para que sea administrada por la dirección del Oncológico.

“Antes del domo, por la pandemia se habilitó un área, pero era insuficiente, y a muchos pacientes con cáncer que además tenían Covid-19, no se los pudo atender por falta de espacio. Han fallecido además una enfermera y un médico, hubo personal administrativo contagiado, por falta de condiciones adecuadas de aislamiento y de bioseguridad”, explicó Bonnie Coca de Barbery, presidenta de la LCCC.

Infraestructura

El domo está montado sobre 517 metros cuadrados, en la parte trasera del Oncológico, tiene su propio ingreso por el tercer anillo externo, al lado del hotel Casablanca.

Consta de varios ambientes. Según Coca, están el área de aislamiento, con cinco cuartos para sospechosos de Covid-19, es decir que cada uno tendrá su habitación. También hay diez camas en una sala amplia, de internación, para los confirmados, con una división para niños y adultos. El sector de Pediatría está aislado, y tiene una cama para cuidados intensivos (UTI), para atender a los más pequeños, mientras que para los adultos se habilitaron dos UTI.

Mientras dure la pandemia, el domo será usado para atender a los pacientes con cáncer y coronavirus, pero posteriormente esta infraestructura ayudará a mejorar las condiciones de atención y espacio para pacientes internados en el Hospital Oncológico.

La infraestructura también tiene su propio generador de energía eléctrica, gracias a una donación, adicionalmente cuenta con oxígeno en las camas de terapia y “con todo lo que requiere un hospital de estas características”, agregó Coca.

Si bien las instalaciones están listas en un 100%, las damas voluntarias esperan que el Ministerio de Salud otorgue los 52 ítems que se necesitan para los médicos y para el personal administrativo. “Inmediatamente se tengan los ítems correspondientes, porque ya se ha pasado la fase de selección del personal, comenzará a funcionar el domo. Ya está listo, ya no depende de nosotros el inicio de su funcionamiento. No han dado fecha exacta aún, pero seguro lo harán ni bien tengan los ítems”, aclaró.

A toda velocidad

En tres meses, las damas de la LCCC erigieron el domo, que demandó una inversión total de 335 mil dólares.

“Hicimos una campaña de sensibilización por los medios de prensa y por las redes sociales. El pueblo cruceño realmente ha respondido a este llamado, ante la necesidad apremiante. Por eso es que se pudo conseguir esos 335 mil dólares, 250 mil en efectivo, más lo cuantificado hasta el día de hoy, 85 mil dólares en equipos médicos e insumos hospitalarios, mobiliario, material de construcción y otras cosas”, detalló la cabeza de la LCCC.

La meta que inicialmente se planteó el grupo de voluntarias, 210 mil dólares, fue superada con creces.

Además de los aportes en dinero y en equipamiento, 35 arquitectos de CasaCor trabajaron arduamente y de forma gratuita para que optimizar los espacios y las condiciones de habitabilidad en el domo.

La principal colaboración fue de una constructora, que financió el 70% de la obra, además del aporte de otros empresarios que contribuyeron a la compra de los equipos de las Unidades de Terapia Intensiva, de la Fundación Inti, de Miami, que donó 25 mil dólares.

“En total, son 80 empresas las que nos tendieron la mano, también recibimos apoyo de familiares, etc. La gente realmente es muy solidaria y se ha movilizado, se han hecho rifas. Estamos muy agradecidas con Dios porque nos ha permitido que esta obra sea tan bendecida, gracias a la generosidad del pueblo cruceño”, recalcó Coca.

Una vida de solidaridad

Las voluntarias de la LCCC, que fundaron el Instituto Oncológico del Oriente Boliviano hace más de cuatro décadas, hicieron posible este sueño gracias a la donación del terreno, que era propiedad de Alberto Vázquez Machicado, y al impulso de los médicos Nelson Bejar, Marco Sadud y Lorgio Serrate.

Desde esa época y hasta el día de hoy, el Oncológico es el único centro de referencia especializado en el tratamiento de cáncer del país, por eso llegan pacientes de los otros departamentos y de las 15 provincias de Santa Cruz.